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Jugadores con Diferente Rodaje: Dentro de un mismo equipo, el que no jugó el fin de semana puede realizar una sesión de "choque" (roja), mientras que el titular debe realizar una de "recuperación" o "carga regular".
Conclusión: La periodización ágil no significa entrenar menos o sin rumbo, sino tener la capacidad resolutiva para adaptar el plan maestro a los vaivenes diarios del equipo y el contexto.
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5. Balance de estrés-recuperación en jugadores universitarios de voleibol durante una temporada
Material de lectura complementaria
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7. Incidencia de Lesiones en el Voleibol ¿Pueden ser una Guía para la Prescripción de la Preparación Física?
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8. ¿Cuál Podría Ser la Frecuencia Ideal de Entrenamientos Semanales de las Categorías de Base en el Voleibol?
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9. ¿Cómo Desarrollar Deportistas Robustos y Sólidos para los Requerimientos del Voleibol en el Largo Plazo?
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Preparación Atlética
1. PREPARACIÓN ATLÉTICA
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11. Revisión Descriptiva de las Lesiones más Frecuentes Durante la Práctica del Voleibol
ATENCION: Este es un ejemplo de realización, que a través de la observación (estadísticas, videos, observación directa, etc.) se puede realizar un análisis para determinar cómo planificar el juego y entrenar al Equipo Propio.
9. La estadística aplicada a la evaluación en VOLEIBOL
¿Se utiliza algún método estadístico en el Voleibol? ¿Cuáles son viables? ¿En qué categoría o nivel de juego? ¿Para qué sirve o se utiliza la estadística? ¿Cómo se evalúa? ¿Qué datos se evalúan? ¿Para qué evaluamos? ¿Es el proceso de recolección preciso o el que se necesita? ¿Cómo se interpretan los datos obtenidos? ¿Se utilizarán los datos recolectados?
19. Conocimiento de las tendencias de ataques rivales
Articulo de Lectura: Rev.int.med.cienc.act.fís.deporte - vol. 22 - número 88
El objetivo del estudio fue investigar los efectos de proporcionar información probabilística, obtenida del análisis en vídeo de las tendencias de pase de las colocadoras oponentes, sobre el rendimiento en el bloqueo de una jugadora de alto nivel de voleibol.
Impacto de Partidos Consecutivos en la Carga de Trabajo, el Estado de Recuperación y el Bienestar de los Jugadores Profesionales de Voleibol
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- Thiago Ferreira Timoteo1, Mariana Balbi Seixas1, Maria Fernanda Almeida Falci1, Paula Barreiros Debien1, Bernardo Miloski2, Renato Miranda1 y Maurício Gattás Bara Filho1
1Facultad de Educación Física y Deportes, Universidad Federal de Juiz de Fora, Brasil
2Instituto Federal Sureste de Minas Gerais
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Resumen
El objetivo de este estudio fue evaluar el impacto de partidos consecutivos sobre la carga de trabajo, el estado de recuperación y el bienestar de los jugadores de voleibol. Participaron en este estudio 12 jugadores de voleibol masculino (edad, 26,7 ± 5,5 años; masa corporal, 95,8 ± 8,2 kg; y altura, 197,0 ± 7,9 cm). La carga de trabajo, la recuperación y el bienestar se registraron diariamente durante un período de partidos consecutivos. Se utilizó un ANOVA unidireccional con el test post hoc de Bonferroni para comparar los datos de la carga de trabajo, la recuperación y el bienestar. La carga de trabajo del primer día fue estadísticamente mayor en relación al día 3, día 5 y día 6 (P=0,0001, P=0,0001 y P=0,021). Se encontró el mismo comportamiento para la carga de trabajo del día 2 (P=0,0001, P=0,001, P=0,014). La recuperación presentó valores estadísticamente más altos en el primer día comparado con el día 3 (P=0,005), día 4 (P=0,003), día 5 (P=0,032) y día 6 (P=0,021) y fue estadísticamente mayor el día 2 en comparación con el día 3 y el día 4 (P=0,011 y P=0,001). El bienestar total fue estadísticamente mayor en el primer día en relación al día 3 (P=0,004), día 4 (P=0,000), día 5 (P=0,002) y día 6 (P=0,007). También hubo una diferencia estadísticamente significativa en el día 2 comparado con el día 3 (P=0,004), día 4 (P=0,000), día 5 (P=0,005) y día 6 (P=0,016). Los resultados del presente estudio indican que los partidos consecutivos afectan significativamente la carga de trabajo, la recuperación y el bienestar de los jugadores de voleibol.
INTRODUCCIÓN
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La temporada competitiva consta de varios compromisos que incluyen sesiones de entrenamiento y partidos (16,20). Respecto a cada compromiso, es esencial lograr un equilibrio adecuado entre el entrenamiento de los atletas, las cargas de competición y los períodos de recuperación. Esto es necesario para que el atleta pueda mantener su nivel de rendimiento atlético (2,3). Sin embargo, no ha sido fácil encontrar el equilibrio adecuado entre los diferentes compromisos. De hecho, ha sido un reto para entrenadores e investigadores, especialmente cuando se considera el extenso cronograma competitivo con frecuentes partidos consecutivos. Además, siempre hay presión para buenos resultados, viajes largos y factores de rendimiento adversos entre otras consideraciones que pueden contribuir a un aumento en el estrés psicofisiológico de los atletas (20).
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La probabilidad de jugar varios partidos en una sola semana (partidos consecutivos) es común en muchos deportes como futsal (10), basketball (24), rugby (18) y fútbol (26). La bibliografía indica que la alta demanda física durante un partido puede representar las cargas individuales más altas de la semana en diferentes deportes (13,29,30). Por lo tanto, es muy importante monitorear la carga de trabajo tanto durante el entrenamiento como durante los días de juego y, en lo que respecta a los partidos consecutivos, el voleibol en particular debe ser monitoreado, ya que los partidos varían considerablemente en el número de sets y la duración del partido (22). Este hecho dificulta la organización y distribución de la carga de trabajo, lo que puede contribuir no sólo a su aumento en ese período, sino también a la reducción del rendimiento, la recuperación y el bienestar de los atletas. En una revisión sistemática reciente, Saw et al., alentaron el uso de subescalas independientes para seleccionar aquellas que son sensibles a la carga de entrenamiento (27). También es importante destacar la dificultad de monitoreo, ya que en un período con un gran número de partidos hay jugadores que participan más o menos en los partidos (titulares y suplentes) que pueden responder de manera diferente al estrés psicofísico.
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Las altas cargas de trabajo asociadas con periodos de recuperación insuficientes pueden conducir a una serie de resultados negativos que incluyen una disminución en el rendimiento y un aumento de lesiones (5,17,23). Por lo tanto, es importante monitorear la carga de trabajo de los atletas, su estado de recuperación y su bienestar (28). A pesar de la necesidad de recuperación para permitir un buen rendimiento (19), el tiempo entre partidos en días consecutivos a menudo no es suficiente para una recuperación adecuada. La comprensión de los entrenadores sobre el impacto de los partidos jugados en días consecutivos permite una estrategia de recuperación adecuada para preservar la integridad física de los atletas y aumentar el rendimiento del partido (10). Por lo tanto, el propósito de este estudio fue evaluar el impacto de partidos consecutivos sobre la carga de trabajo, el estado de recuperación y el bienestar de los atletas de voleibol durante una semana de competición.
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MÉTODOS
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Sujetos
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Participaron en este estudio doce jugadores profesionales de voleibol masculino que compitieron en la Liga Nacional Brasileña. La media ± DE para la edad, masa corporal y altura de los sujetos fueron 26,7 ± 5,5 años; 95,8 ± 8,2 kg y 197,0 ± 7,9 cm, respectivamente. Después de recibir una explicación sobre los objetivos y procedimientos del estudio, cada sujeto firmó un formulario de consentimiento informado. Todos los sujetos estaban familiarizados con los instrumentos, que fueron utilizados por el cuerpo técnico del equipo investigado. El grupo se dividió en titulares/experimental (n = 7) y no titulares/control (n = 5). El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación Humana de la Universidad Federal de Juiz de Fora.
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Procedimientos
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Todas las evaluaciones se realizaron durante un período de 5 partidos consecutivos en un período de 6 días jugado por el equipo en un Torneo Internacional. Los jugadores que participaron en al menos el 80% de los juegos fueron considerados titulares. Por lo tanto, los otros jugadores fueron considerados suplentes.
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Carga de Trabajo
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Se registró la duración de cada sesión de entrenamiento y cada partido. Los datos se utilizaron para calcular la carga de trabajo. Treinta minutos después del final del entrenamiento/partido, los sujetos respondieron a la siguiente pregunta, "¿Cómo fue tu sesión de entrenamiento?". La carga de trabajo fue cuantificada por el Índice de Esfuerzo Percibido de la sesión (IEP), de la multiplicación de la duración del entrenamiento, en minutos, por la puntuación de la escala de IEP que va de 0 a 10, en la que 0 significa descanso y 10 esfuerzo máximo (6). Se utilizó una carga de trabajo diaria (suma de la carga de trabajo de las sesiones de entrenamiento y partidos realizados el día) para el análisis.
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Estado de Recuperación
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Para evaluar el estado de recuperación, los sujetos respondieron a la Escala de Recuperación de Calidad Total (RCT) presentada por Kentta y Hassmen (21). Cada sujeto respondió a la siguiente pregunta: "¿Cómo te sientes acerca de tu recuperación?" La escala varió de 6 a 20, 6 correspondiente a "ninguna recuperación en absoluto" y 20 a "totalmente recuperado". Los datos fueron recogidos al mismo tiempo y siempre antes de la primera sesión de entrenamiento o día de partido.
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Bienestar
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Para evaluar el bienestar de los atletas, se utilizó el Cuestionario de Bienestar (CB) propuesto por Hooper y Mackinnon (14). Este instrumento psicofisiológico evaluó, en una escala de 1 a 5, los siguientes aspectos: (a) Fatiga; (b) Calidad del sueño; (c) Dolor Muscular General; (d) Niveles de Estrés; y (e) Estado de ánimo. El cuestionario se aplicó diariamente, siempre antes de la primera sesión de entrenamiento o partido.
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Análisis Estadísticos
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Con el fin de comparar la carga de trabajo, la recuperación y el bienestar, los datos fueron evaluados por un ANOVA unidireccional con un test post hoc de Bonferroni. La Correlación Producto-Momento de Pearson se usó para probar la asociación de la carga de trabajo, el RCT y el CB. Los siguientes descriptores fueron asignados a las correlaciones; entre 0 y 0,1 = trivial; entre 0,1 y 0,3 = pequeño; entre 0,3 y 0,5 = moderado; entre 0,5 y 0,7 = alto; entre 0,7 y 0,9 = muy alto, y entre 0,9 y 1 = casi perfecto (15). Un t-test independiente se utilizó para comparar los titulares y los jugadores suplentes. Los datos se analizaron utilizando el IBM SPSS Statistics 20.0. La significación estadística se estableció en P≤0,05.
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RESULTADOS
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La planificación de las actividades de los atletas durante el período evaluado se describe en la Tabla 1.
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Tabla 1. Descripción del Contenido de Entrenamiento durante Partidos Consecutivos.
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La carga de trabajo del primer día fue estadísticamente mayor en relación al día 3, día 5 y día 6 (P = 0,0001, P = 0,0001 y P = 0,021). Se encontró el mismo comportamiento para la carga de trabajo del día 2 (P = 0,0001, P = 0,001, P = 0,014) (Figura 1).
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- Figura 1. Carga de Trabajo durante los Partidos Consecutivos. ***Significativamente diferente del día 3, °Significativamente diferente del día 4, ∞Significativamente diferente del día 5
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La recuperación presentó valores estadísticamente más altos en el primer día comparado con el día 3 (P = 0,005), día 4 (P = 0,003), día 5 (P = 0,032) y día 6 (P = 0,021). Sin embargo, el estado de recuperación de los jugadores fue estadísticamente mayor en el día 2 comparado con el día 3 y el día 4 (P = 0,011 y P = 0,001). Además, la recuperación fue estadísticamente menor en el día 3 en comparación con el día 4 (P = 0,013). Por otro lado, los valores del cuarto día fueron menores en relación a los dos días siguientes (día 5, P = 0,021 y día 6, P = 0,034) (Figura 2).
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La puntuación total del cuestionario de bienestar mostró valores estadísticamente más altos en el primer día en relación al día 3 (P = 0,004), día 4 (P = 0,000), día 5 (P = 0,002) y día 6 (P = 0,007). También hubo una diferencia estadísticamente significativa en el día 2 comparado con el día 3 (P = 0,004), día 4 (P = 0,000), día 5 (P = 0,005) y día 6 (P = 0,016). El cuarto día también fue estadísticamente inferior al día 5 (P = 0,046).
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- Figura 2. Recuperación de Calidad Total durante los Partidos Consecutivos. ***Significativamente diferente del día 3, °Significativamente diferente del día 4, ∞Significativamente diferente del día 5, #diferente del día 6.
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- Figura 3. Cuestionario de Bienestar durante los Partidos Consecutivos. ***Significativamente diferente del día 3, °Significativamente diferente del día 4, ∞Significativamente diferente del día 5, #Significativamente diferente del día 6.
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En cuanto a la comparación entre los jugadores titulares y los suplentes, se observaron diferencias estadísticamente significativas en: carga de trabajo, RCT, Bienestar (Puntaje Total, Fatiga, Calidad del sueño y Dolor Muscular General) (Figura 4).
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- Figura 4. Comparación entre Jugadores Titulares y Suplentes. *Significativamente diferente en el día 1, **Significativamente diferente en el día 2, ***Significativamente diferente en el día 3, °Significativamente diferente en el día 4, ∞Significativamente diferente en el día 5, #Significativamente diferente en el día 6.
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DISCUSIÓN
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El propósito de este estudio fue observar el comportamiento de la carga de trabajo, la recuperación y el bienestar de los jugadores de voleibol en los días de partidos consecutivos. Los resultados indicaron cargas de trabajo más altas y estadísticamente más grandes durante los dos primeros días en relación con los otros días del mismo período. En consecuencia, hubo una disminución en la recuperación de los sujetos durante los días, con el mismo comportamiento verificado para las puntuaciones del cuestionario de bienestar.
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Carga de Trabajo
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La bibliografía indica que la alta demanda física en un partido puede representar las cargas individuales más altas de la semana en diferentes deportes (13,29,30). Verificamos que la carga de trabajo analizada en este estudio fue ~3647 AU, que es un valor más alto encontrado en un estudio previo de Freitas et al. (9) durante las semanas de entrenamiento de pretemporada de un equipo de voleibol. Informaron que la carga de trabajo promedio semanal del período más intenso durante 5 semanas fue 1987 AU. La mayor carga de trabajo encontrada en los primeros 2 días puede ser explicada por el propio calendario del equipo, ya que hubo entrenamiento diario y partidos durante este período. Este hecho también puede explicar los cambios en el estado de recuperación de los atletas.
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Estado de Recuperación
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Existe una relación bien conocida entre la carga de trabajo y el estado de recuperación en la bibliografía (3,8,25). Esta relación se observó en el presente estudio, ya que se encontró una relación negativa entre las variables (es decir, cuanto mayor es la carga de trabajo, menor es la recuperación de los atletas). Además, es importante destacar una disminución en la recuperación después de los primeros 2 días de competencia que se caracterizó por las mayores cargas de trabajo. Este hallazgo corrobora el estudio de Freitas et al. (10), quienes concluyeron que las competiciones de futsal con partidos consecutivos pueden conducir a una reducción en la percepción de recuperación de los jugadores. Utilizaron el RESTQ-Sport para mostrar una disminución en la escala de "recuperación física" y un aumento en la escala de “fatiga” (10).
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A pesar de la mejora en los niveles de recuperación de los atletas después del día libre en el día 4, el efecto acumulativo de las cargas de trabajo en este período explica la caída en la recuperación en comparación con el período inicial. Por lo tanto, el tiempo y/u otras actividades de entrenamiento entre los partidos en días consecutivos pueden ser insuficientes para promover una recuperación adecuada para los jugadores. Esto demuestra que las competiciones deportivas con partidos consecutivos pueden comprometer el rendimiento físico de los atletas, así como alterar la relación entre el estrés y la recuperación. A pesar de evaluar diferentes dominios, el estado de recuperación también presentó un comportamiento similar al cuestionario de bienestar en este período específico.
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Bienestar
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El monitoreo del bienestar de los atletas es una indicación de una característica importante del estado del atleta que permite un ajuste adecuado a la prescripción de entrenamiento. Los cambios en la variable de bienestar a menudo ocurren simultáneamente con la mala adaptación del atleta al entrenamiento (7,11). McLean et al. (23) encontraron una reducción significativa del bienestar en las 48 horas después de períodos de mayor carga de trabajo en atletas de Rugby. Lo mismo se observó en el presente estudio, ya que en los días 3 y 4 los valores del cuestionario de bienestar de los atletas fueron estadísticamente menores cuando se compararon con días con mayores cargas de entrenamiento (por ejemplo, día 1 y día 2). Del mismo modo, un estudio de jugadores de fútbol por Buchheit et al. (4) informó que el cuestionario de bienestar es una herramienta sensible a los cambios de carga en los jugadores de fútbol de élite. Los autores concluyeron que las medidas de bienestar son las mejores medidas simples para monitorear las respuestas de entrenamiento para un campo de entrenamiento intensificado.
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Gastin et al. (12) señalaron una caída en el bienestar de los jugadores de fútbol australiano en los días siguientes al partido. Se observa que este estudio no se realizó en días de partidos consecutivos, con sesiones de entrenamiento en los días posteriores al partido. El día libre programado para el día 4 puede haber influido en la mejora de los atletas de los datos subjetivos de bienestar. En otros estudios también se han observado mejoras en el bienestar asociadas con cargas de entrenamiento reducidas (5,14). Se estima que los atletas pueden necesitar hasta 4 días después de un partido para regresar a sus niveles de bienestar inicial (12), lo cual no ocurre en el presente estudio ni siquiera 5 días después del primer partido debido al gran número de partidos consecutivos.
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Comparación entreJugadores Titulares y Jugadores Suplentes
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Los jugadores titulares y los jugadores suplentes presentaron diferentes valores de carga de trabajo promedio, especialmente en los primeros 2 días, destacando la diferencia estadística en el segundo día. Esto puede haber influido en el rendimiento de los atletas en el resto del torneo. Mientras que el estudio de Algrøy et al. (1) no mostró diferencia entre la carga de entrenamiento semanal de los jugadores de fútbol titulares y los suplentes, no se realizó la investigación en un período de partidos consecutivos. En lo que se refiere a la recuperación, hubo una disminución durante la semana de partidos consecutivos y los suplentes mostraron una mejor recuperación en comparación con los titulares. Los titulares presentaron valores de recuperación muy bajos en el día 3, con valores cercanos a 11 puntos (mala recuperación). Se observó un comportamiento similar en las puntuaciones del cuestionario de bienestar. Como era de esperar, los titulares presentaron peores niveles en las sub-escalas "fatiga", "calidad del sueño" y "dolor muscular general" en comparación con los jugadores suplentes. Las sub-escalas "nivel de estrés" y "estado de ánimo" no mostraron diferencias significativas entre los dos grupos. Esto puede estar relacionado con las características de esas variables, que pueden estar más relacionadas con otros aspectos generales que con el estrés psicofísico. Como resultado, por lo tanto, las variables respondieron de manera muy similar en ambos grupos en la competición con partidos consecutivos.
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CONCLUSIONES
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Los resultados del presente estudio indican que los partidos consecutivos afectan significativamente la carga de trabajo, la recuperación y el bienestar de los jugadores de voleibol. El RCT respondió al cambio en la carga de trabajo, dadas las cargas elevadas con mala recuperación y la reducción de cargas que generaron una mejora. El bienestar subjetivo de los atletas, a pesar de no estar directamente relacionado con la carga de trabajo, presentó un comportamiento similar al estado de recuperación de los atletas. Por lo tanto, se debe fomentar el uso de herramientas de bienestar y recuperación como una forma importante de adaptar los atletas a la prescripción de entrenamiento. Las decisiones como la continuación del entrenamiento regular, la investigación de las cargas de entrenamiento y/o la modificación del programa de entrenamiento pueden basarse en estas herramientas.
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AGRADECIMIENTOS
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Los autores agradecen al equipo de Voleibol de la UFJF (Brasil) por la cooperación en el desarrollo del estudio.
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Dirección de correo: Thiago Ferreira Timoteo, Faculdade de Educação Física e Desportos, Universidade Federal de Juiz de Fora, Campus Universitário, Martelos, Juiz de Fora – MG, Brazil. Zip-code: 36036-900; Email: [email protected]
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REFERENCIAS
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Desarrollo
La bibliografía es contundente acerca de la incidencia de lesiones en los equipos de voleibol a lo largo de los años, reportando que:
Bahr, R. (1997) y la Federación Noruega de Voleibol obtuvieron registros de tiempo de entrenamiento y competencia y de todas las lesiones agudas de voleibol que causaron que los jugadores perdieran al menos una día de juego durante una temporada. Encontraron 89 lesiones entre 272 jugadores durante 51588 horas de jugador, 45837 h de entrenamiento y 5751 h de partido. La incidencia total de lesiones fue de 1,7 +/- O, 2 por 1000 h de juego, 1,5 ± 0,2 durante el entrenamiento y 3.52 durante el partido. Este trabajo encontró al tobillo (54%) como la región más comúnmente lesionada, seguida de la zona lumbar (11%), rodilla (8%), hombro (8%) y dedos (7%). Además, se observó una nueva lesión en 21 de los 50 tobillos que habían sufrido un esguince de tobillo en los últimos 6 meses. Es decir que, el antecedente de una lesión previa es un factor de mucho peso para la reincidencia de lesión.
En el ámbito local pero con referencia al nivel internacional, Bustos, A. y Locaso F. (2019), describen las lesiones evaluadas en la selección mayor de vóley argentina masculina desde 2014 hasta 2016, evaluando a 78 deportistas, con 37 lesiones, en 21.812 horas de exposición. Los resultados encontrados fueron: 1,69 lesiones cada mil horas, con predominio de las lesiones musculares reportando que el índice de lesiones durante los partidos fue mayor que el de los entrenamientos. Por su parte, las lesiones más frecuentemente reportadas fueron: esguinces de tobillo y rodilla, lesiones por sobreuso (rodilla de saltador y tendinopatía del supraespinoso). También encontraron lesiones musculares en gemelos, isquiotibiales, deltoides, abdominal y golpes de los dedos de las manos.
¿Cómo podemos utilizar entonces la incidencia de lesiones para nuestras intervenciones en la preparación física?
Cada región del cuerpo con probabilidad de padecer una lesión en nuestra/os deportistas se convierte en un contenido prioritario para evaluar y prescribir el entrenamiento
Una sugerencia práctica para esta situación es generar un programa preventivo que incluya protocolos de evaluación y de prescripción individuales y grupales comunes de entrenamiento pudiendo realizarlos todas las sesiones de entrenamiento e incluso en las competencias con menor volumen. De hecho, Locaso, F. (2012) destaca que en este deporte predominan las lesiones por sobreuso y sobrecarga frente a las lesiones traumáticas, cumpliendo un rol destacado la utilización de planes preventivos coordinados por el médico, el kinesiólogo y el preparador físico.
Aplicaciones prácticas
Si bien las lesiones en nuestro deporte son multifactoriales, tener datos propios de evaluación, seguimiento y prescripción de entrenamiento nos permite asociar mejor su incidencia con nuestra propuesta de entrenamiento
Los protocolos comunes de entrenamiento nos permiten trabajar para disminuir los factores de riesgo.
La comunicación entre los integrantes del cuerpo técnico es clave para planificar el entrenamiento físico
Los circuitos grupales y/o individuales destinados a proteger las regiones del cuerpo más importantes para nuestros equipos son un aspecto crucial no sólo de la preparación física sino de todo el proceso del entrenamiento deportivo
Referencias
Bahr, R., & Bahr, I. A. (1997). Incidence of acute volleyball injuries: a prospective cohort study of injury mechanisms and risk factors. Scandinavian journal of medicine & science in sports, 7(3), 166-171.
Bustos, A., & Locaso, F. (2019). Lesiones en el vóley de alto rendimiento. Rev. Asoc. Argent. Traumatol. Deporte, 22-26.
Locaso, F. J. (2012). Estadística de lesiones en selecciones masculinas juveniles argentinas de voleibol. Rev. Asoc. Argent. Traumatol. Deporte, 19(1), 32-44.
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¿Cómo Desarrollar Deportistas Robustos y Sólidos para los Requerimientos del Voleibol en el Largo Plazo?
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Desarrollo
Las demandas actuales del deporte obligan a un replanteo del modelo de desarrollo deportivo integrando el entrenamiento de las capacidades físicas como por ejemplo la fuerza desde el inicio de la práctica del deporte y cuando nos referimos al inicio, queremos expresar que la preparación física tiene que estar presente desde el primer contacto con el deporte sin importar la edad o el nivel de experiencia.
Las competencias siguen incrementando su cantidad para todos los niveles evolutivos a lo largo del año potenciando su formato a “modo burbuja” con un gran número de partidos en poco tiempo.
Un antídoto para construir un equipo resiliente a las demandas propias del deporte en estas situaciones de gran exigencia que superan ampliamente con gran cantidad de saltos, ataques, desaceleraciones, aceleraciones, golpes, a la que cada deportista puede realizar en una semana promedio de entrenamiento, es la inclusión de la preparación física en todas las sesiones así como en las competencias preparatorias incluso en alguna de las competencias principales.
Lo primero que deberíamos considerar es generar un sistema propio de entrenamiento y de competencia para todas las categorías ajustado al nivel evolutivo pero principalmente a los años de experiencia de cada integrante de los equipos, pudiendo ser clasificados en principiantes, intermedios, expertos y avanzados.
Además, este sistema tendrá que ser referenciado en la bibliografía con algún modelo de desarrollo de deportistas a largo plazo. Justamente, el objetivo principal de este tipo de modelos es optimizar el entrenamiento de los atletas jóvenes para alcanzar su potencial de rendimiento en la edad adulta, priorizando el desarrollo a largo plazo sobre el éxito a corto plazo, Gabler M, Granacher (2019). Por su parte, Balyi, I. (2013) expresa que darle importancia a las etapas claves para el desarrollo deportivo, aprender a entrenar y entrenar por entrenar nos permite alcanzar el mayor nivel de rendimiento posible. Por último, Lloyd RS, Oliver JL, Faigenbaum AD, Howard R, et al. (2015) sostienen que estos modelos sostienen que el desarrollo atlético no es lineal y que está asociado con el crecimiento biológico y la maduración de cada deportista.
A continuación en la tabla 1 compartimos un esquema muy completo, práctico y aceptado en la bibliografía que puede ser utilizado en nuestro deporte para el entrenamiento de la fuerza con el foco puesto en el largo plazo:
Tabla 1. Extraída de Lloyd, R. S., et al (2012). UKSCA position statement: Youth resistance training.
Aplicaciones prácticas
Se necesitará entonces generar el espacio destinado a la preparación física dirigida por profesionales capacitados para todos las categorías y la incorporación de un lugar con los materiales mínimos pero suficientes para cumplir los objetivos propuestos por Gabbett, T. (2016) que son los de poder soportar cargas altas de entrenamiento y competencia y conseguir la mayor cantidad posible de deportistas en condiciones de competir a lo largo del año.
Estas cargas altas de entrenamiento en el voleibol como en la preparación física son el verdadero escudo protector para los equipos a lo largo del tiempo reduciendo al mínimo posible la incidencia de lesiones.
Referencias
Balyi, I., Way, R., & Higgs, C. (2013). Long-term athlete development. Human Kinetics.
Gabbett, T. J. (2016). The training—injury prevention paradox: should athletes be training smarter and harder?. British journal of sports medicine, 50(5), 273-280.
Gäbler, M., & Granacher, U. (2019). Concurrent training in children and adolescents. In Concurrent Aerobic and Strength Training (pp. 255-275). Springer, Cham.
Lloyd, R. S., Faigenbaum, A. D., Myer, G. D., Stone, M., Oliver, J., Jeffreys, I., & Pierce, K. (2012). UKSCA position statement: Youth resistance training. Prof Strength Cond, 26, 26-39.
Lloyd, R. S., Oliver, J. L., Faigenbaum, A. D., Howard, R., Croix, M. B. D. S., Williams, C. A., & Myer, G. D. (2015). Long-term athletic development-part 1: a pathway for all youth. The Journal of Strength & Conditioning Research, 29(5), 1439-1450.
Lloyd, R. S., Oliver, J. L., Faigenbaum, A. D., Howard, R., Croix, M. B. D. S., Williams, C. A., & Myer, G. D. (2015). Long-term athletic development, part 2: barriers to success and potential solutions. The Journal of Strength & Conditioning Research, 29(5), 1451-1464.
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¿Cuál Podría Ser la Frecuencia Ideal de Entrenamientos Semanales de las Categorías de Base en el Voleibol?
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Desarrollo:
Cuando nos referimos a las categorías de base en voleibol, estamos enfocando el análisis en Sub 12, Sub 13, Sub 14, Sub 16, Sub 18 y Sub 21
Deberíamos considerar que la frecuencia de entrenamiento durante la semana no es la misma para todas las poblaciones, ya que debería ajustarse por nivel evolutivo, años de experiencia y por diferencias socios económicos culturales.
Aun así, podemos intentar establecer algunos parámetros de referencia para poder guiar el programa de entrenamiento a lo largo del tiempo:
Disponibilidad de gimnasio:
En muchas instituciones la cantidad de entrenamientos está supeditada a la disponibilidad del espacio. En general, se lo comparte entre todas las categorías de ambas ramas e incluso con otras actividades
Disponibilidad del cuerpo técnico:
Son muy pocos los casos en que los entrenadores y entrenadoras en estas categorías tengan un solo trabajo, por lo cual, deben coordinar sus responsabilidades dejando solo algunos días con un rango determinado de horas para los entrenamientos de los equipos
Disponibilidad de los jugadores y jugadoras
La realidad de esta población es que en general tienen largas jornadas escolares con doble turno, incluso muchas veces, extendidas por horas de estudio o actividades extras
Entonces ¿Cómo podría ser una propuesta de entrenamientos para todas las categorías?
Partiendo del conocimiento de que las competencias son los fines de semana podemos plantear el siguiente esquema:
Sub 12
2 veces por semana 1:30 horas
Sub 13 – 14
3 veces x semana 2 horas cada entrenamiento
Sub 16 – 18
4 veces x semana 2:30 horas cada entrenamiento
Sub 21
4 veces x semana 3 horas cada entrenamiento
Algunos aspectos para destacar:
La duración total de cada entrenamiento propuesta en este artículo incluye pelota y preparación física. Además, se podría considerar para priorizar el desarrollo de contenidos que los equipos realicen la entrada en calor y pre habilitación fuera del horario de entrenamiento con pelota
Es importante considerar con especial atención cada deportistaque entrene regularmente dos turnos seguidos por día, ya que la duración de las sesiones puede llegar a ser considerablemente mayor. Se sugiere para estas situaciones especiales, planificar la participación de cada deportista en los dos entrenamientos diarios, así como el tiempo de descanso, la alimentación y la realización del programa de preparación física, principalmente cuando se repite a lo largo de varios períodos del calendario anual
Lo ideal es que la frecuencia de entrenamiento semanalse lleve a cabo en días alternados para asegurar la recuperación y potenciar el trabajo en las sesiones, pero como en muchas instituciones esto no es posible, es necesario adaptar la carga de entrenamiento con sesiones diferentes en cuanto al volumen, intensidad y a la variedad de las propuestas.
Justamente, Miranda Mendoza, F. J. (2019), considera que es realmente relevante mencionar que los atletas pueden experimentar adaptaciones negativas después de la prolongación de entrenamientos intensos, pudiendo dañar el tejido muscular por factores metabólicos o mecánicos y como consecuencia pueden experimentar dolor muscular, contracturas e inflamación. Además, sostiene que el no balancear correctamente el entrenamiento y la recuperación puede llevarlos a un estado de sobreentrenamiento, lo cual puede resultar en una disminución del rendimiento, fatiga y otros síntomas
¿Qué indicadores podríamos utilizar entonces para administrar mejor el andar del proceso?
La utilización simple, válida, confiable y gratuita para controlar la carga de los equipos en categorías de base es posible por medio de indicadores de uso periódico como los cuestionarios de percepción subjetiva del esfuerzo (PSE) Peña García-Orea, G. (2013), Cabrera, F. I. M., & Barrero, A. M. (2021), Horta, T. A. G, y colaboradores (2020) que permiten cuantificar el día a día de los entrenamientos y de las competencias.
Una manera sencilla de llevarlo adelante es enviar un simple mensaje al grupo de Whatsapp del equipo con el cuestionario en forma cotidiana, el cual, nos puede brindar mucha información para cuantificar mejor las cargas del entrenamiento
Aplicaciones prácticas
Si bien la frecuencia ideal de entrenamientos no es igual para todos los equipos de las diferentes categorías, se sugiere definir la mejor estrategia institucional para sistematizar la frecuencia y duración de los entrenamientos para todas las categorías por semana a lo largo del año
La frecuencia y duración de las sesiones debería ser diferente de acuerdo al nivel evolutivo pero principalmente al nivel de experiencia de la población
Es fundamental considerar la carga de entrenamiento diaria y semanal de cada deportista que realice doble turno y/o de competencia
Las escalas de esfuerzo percibido son de gran ayuda para mejorar la planificación de los entrenamientos
Referencias
Cabrera, F. I. M., & Barrero, A. M. (2021). La percepción subjetiva del esfuerzo como herramienta de monitorización en fútbol profesional. riccafd: Revista Iberoamericana de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 10(1), 37-48.
Dos Santos, R. M. B. C., & Rojo, J. R. (2020). Comparación entre la percepción subjetiva del esfuerzo planificada por el técnico ya auto-percibida por los atletas jóvenes de natación. Revista Peruana de ciencia de la actividad fisica y del deporte, 7(4), 10-10.
Horta, T. A. G., Lima, P. H. P. D., Matta, G. G., Freitas, J. V. D., Dias, B. M., Vianna, J. M., … & Bara Filho, M. G. (2020). IMPACTO DE LA CARGA DE ENTRENAMIENTO EN EL ESTADO DE RECUPERACIÓN DE ATLETAS PROFESIONALES DE VÓLEIBOL. Revista Brasileira de Medicina do Esporte, 26(2), 158-161.
Miranda Mendoza, F. J. (2019). Actividad simpática y parasimpática como indicadores de la carga interna en jugadoras de selección mexicana de voleibol (Doctoral dissertation, Universidad Autónoma de Nuevo León).
Departamento de Educación Física de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
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Resumen
El presente artículo pretende ser una revisión descriptiva de los trabajos que podemos encontrar en la bibliografía internacional, con el fin de poder enunciar cuales son las lesiones más frecuentes durante la práctica del voleibol. Atendiendo a las zonas del campo donde se producen, los segmentos corporales más afectados y, de este modo, poder relacionarlos con los gestos técnicos y los puestos de los jugadores. Por este motivo, hemos recogido toda la documentación publicada en revistas y foros contrastados y de rigor científico, que basaran sus estudios en jugadores de voleibol, tanto de categoría masculina como femenina. Ayudándonos para tal propósito de las herramientas de búsqueda Metalib. Las características particulares de este deporte, sin contacto físico entre los oponentes, hacen que las lesiones que se producen con mayor asiduidad sean las de “sobrecarga o sobre uso” (Goodwin-Gerberich et al., 1987; Schafle et al., 1990; Briner et al., 1999) y, principalmente, las asociadas a saltos (Goodwin-Gerberich et al., 1987; Backx et al., 1991; Schafle, 1993; Watkins, 1994; Bahr et al., 1997a; Briner et al., 1999). Esta consideración nos plantea la posibilidad de buscar estrategias de intervención para reducir estos mecanismos de lesión y factores de riesgo, con el fin de poder ayudar al entrenador y/o monitor a diseñar o elegir unos mecanismos de prevención efectivos.
INTRODUCCION
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Una de las características específicas y determinantes del Voleibol es el representar a una actividad deportiva de conjunto (cooperación – oposición) donde no existe contacto entre los oponentes, ya que están separados por una red. Esta característica hace que sea un deporte que presente un riesgo de lesión menor, que el presentado por otras especialidades deportivas como el balonmano (Jorgersen, 1984), fútbol (Ekstrand et al., 1990), baloncesto (Colliander et al., 1986) y hockey hielo (Lorentzon et al., 1988), entre otras. Pero, “el voleibol, debido a la rapidez y potencia de sus movimientos en sentido vertical y horizontal, la gran incidencia de lesiones es inevitable” (Verhagen et al., 2004a).
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Si hacemos un análisis de la acción de juego podríamos observar los posibles riesgos de lesión en función de la acción técnica, o movimiento deportivo, a realizar. En este sentido, el Voleibol se inicia con el saque, el cual es recibido por un jugador del equipo contrario que lo pasa al colocador que se encarga de distribuir el juego de ataque en función del sistema de ataque. Estos tres patrones técnicos (saque, recepción y colocación) son los que presentan un menor riesgo de lesión (Shafle et al., 1990; Briner et al., 1997; Bahr et al., 1997a). A esta colocación le sigue el ataque, acción que intenta ser repelida por los jugadores del equipo contrario mediante la acción de bloqueo. Estas dos acciones técnicas (remate y bloqueo) son las que están asociadas de forma más predominante con las lesiones en esta modalidad deportiva (Shafle et al., 1990; Watkins et al., 1992; Solgard et al., 1995; Briner et al., 1997; Bahr et al., 1997a). Si el bloqueo no cumple su objetivo entra en juego la defensa en campo, que requiere de los jugadores unos movimientos rápidos e incluso la realización de caídas con el fin de que el balón no toque el suelo y siga en juego para poder pasarlo al campo contrario. La defensa se ha mostrado como una acción que produce un pequeño número de lesiones (Shafle et al., 1990; Briner et al., 1997; Bahr et al., 1997a).
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Si prestamos atención a la franja de terreno donde se realizan las acciones técnicas que muestran un mayor riesgo de lesión, podemos comprobar que corresponde a la zona de ataque. Esta parte del campo está separada por la red y la línea central, la cual es rebasada, muy frecuentemente, por los jugadores después de realizar un acción de remate, convirtiendo esta zona de juego como la de más alto riesgo de lesión (Shafle et al., 1992; Watkins et al., 1992; Solgard et al., 1995; Bahr et al., 1997a; Briner et al., 1997; 1999).
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En esta revisión de los estudios que se han realizado sobre la incidencia de lesiones en el Voleibol vamos a citar las más frecuentes, describiendo las causas que las producen y las formas de prevención, con el fin de facilitar a los entrenadores y jugadores de esta modalidad deportiva un conocimiento de los riesgo de lesión
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Nos vamos a centrar en las lesiones tanto de tipo aguda como la provocada por sobreuso. En el Voleibol son más comunes las lesiones por sobrecarga o sobre uso que las agudas (Goodwin-Gerberich et al., 1987; Schafle et al., 1990; Briner et al., 1999).
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Lesiones de Tobillo
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Si analizamos los estudios que se han realizado sobre la incidencia de las lesiones (entendiendo lesión como la imposibilidad de entrenar o competir por los menos durante un día) en el Voleibol vemos que las causas que las producen en mayor número están asociadas a los saltos (Goodwin-Gerberich et al., 1987; Backx et al., 1991; Schafle, 1993; Watkins, 1994; Bahr et al., 1997a; Briner et al., 1999). En un estudio realizado por Bahr et al (1997a), los autores muestran que entre los 89 jugadores lesionados durante la temporada 1992-93 en la Liga Noruega de Voleibol, las regiones más afectadas fueron la de la articulación del tobillo (54%), la espalda (12%), rodilla (9%), hombro (9%), dedos (8%) y otros (9%).
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-Figura 1. Distribución de las lesiones por parte del cuerpo (n=89). Adapatado de Bahr et al. (1997a).
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Como se puede apreciar en la gráfica anterior (Figura 1) la mayor incidendencia de lesión se produjo en la articulación del tobillo y en su mayor parte en zonas cercanas a la red (89%), Esto es debido a que dichas lesiones ocurrieron cuando el jugador cayó encima del pié de un contrario, después de realizar la acción de remate (68%), o de un compañero, tras realizar un bloqueo doble (19%). Estos datos son refrendados años más tarde por Verhagen et al. (2004a) en un estudio prospectivo de las lesiones que ocurrieron tanto en categoría masculina como en femenina, en jugadores de la liga holandesa y, por Fortes et al. (2008) en jugadores brasileños de primer nivel.
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En la gráfica siguiente (Figura 2) se puede observar que las lesiones de tobillo se producen en la acción técnica de bloqueo (58%), de remate (30%), de colocación (5%) y en defensa (7%).
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-Figura 2. Mecanismos de lesión de tobillo, ilustrado por acción técnica que la produce (n=40). Adaptado de Bahr et al. (1997a).
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Estos datos concuerdan con los estudios efectuados por Gangitano et al. (1981), Yde et al. (1988), Schafle et al. (1990), Bhario et al. (1992), Bahr et al. (1994), Solgard et al. (1995) y Briner (1997), en los que nos dicen que “las lesiones más frecuentes son las producidas cerca de la red en la articulación del tobillo, representando un 60%, siendo el esguince del ligamento lateral externo el más usual”.
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En general, la proporción de lesiones de tobillo se presentan como las más frecuentes en estudios que incluyen las lesiones por traumatismos (Hell et al., 1985; Bhairo et al., 1992; Solgard et al., 1995; Verhagen et al., 2004a; Fortes et al., 2008) y en menor proporción cuando son las lesiones por sobre carga las introducidas (Gerbich et al., 1987; Schafle et al., 1990; Watkins et al., 1992).
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En el estudio que Solgard et al. (1995) realizó con jugadores de distinto nivel competitivo, podemos comprobar que las lesiones en la articulación del tobillo variaron, siendo los jugadores de elite los que presentaban un mayor número de lesiones de este tipo.
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-Tabla 1. Número de lesiones por nivel competitivo. Adaptado de Solgard et al. (1995).
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Como se puede comprobar el mayor número de lesiones de tobillo se presenta en la elite y a nivel regional. Esto puede ser debido al número de horas de dedicación (entrenamientos y partidos) que es superior al de los demás niveles, pues puede verse, también, que las lesiones que pueden deberse a un menor dominio técnico de los gestos específicos se presentan en los niveles más bajos. Estos datos contrastan con los encontrados por Bahr et al. (1997a) que nos dice que no existe relación significativa entre las lesiones de tobillo y la edad, la experiencia, el nivel técnico o el puesto del jugador, en la muestra observada por él.
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En este sentido, Fortes et al. (2008), en un seguimiento de las lesiones de tobillo que se produjeron en el Campeonato Paulista de primera división y en la Superliga entre enero del 2003 y marzo del 2004. Encontraron que un 67,5% de las lesiones se produjeron en entrenamientos, mientras que un 32,5% fue durante la competición.
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Otro factor importante a la hora de analizar las lesiones de tobillo es el esguince recidivante. En un estudio realizado por Bahr et al. (1994) el 79% de los lesionados ya había sufrido esta lesión con anterioridad, siendo entre los seis y los doce meses el período de mayor riesgo de reincidir (42%). Que este período sea tan largo se debe a que los ligamentos no recuperan sus niveles para soportar tensión hasta al menos seis meses y a que se pierde gran parte de la función propioceptiva, por lo que se recomienda la utilización de vendajes de sujeción o de tobilleras durante este tiempo. En la investigación de Fortes et al. (2008), de 93 lesiones de tobillo 42 (45,2%) fueron por primera vez y 51 (54,8%) fueron repetidas.
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Bahr et al. (1994) formularon tres estrategias de intervención para reducir estos mecanismos de lesión y factores de riesgo descritos anteriormente:
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Entrenamiento específico de la técnica de despegue y caída durante el ataque y el bloqueo doble.
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Uso de vendajes de sujeción o tobilleras semirrígidas.
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Entrenamiento propioceptivo antes de la lesión.
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Siguiendo cada una las recomendaciones de los autores, vamos a profundizar un poco más en cada una de ellas:
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En un estudio realizado por Bahr et al. (1997b) se intentó crear un modelo técnico de ejecución del despegue y la caída durante la acción de remate que evitara el riesgo de lesión de tobillos (Figura 3) y, de los modelos de ejecución del bloqueo doble.
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-Figura 3. Modelo técnico (correcto e incorrecto) de ejecución del despegue y la caída durante la acción de remate, con el balón a la misma distancia de la red en los dos casos, que evitara el riesgo de lesión de tobillos (Bahr et al., 1997b).
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El introducir este modelo de ejecución del ataque viene dado por la presencia de un error técnico que los autores lo identifican como “problema de los atacantes”. Este problema viene dado por la ejecución de un salto más largo de lo normal, motivado frecuentemente por un pase del colocador muy bajo y/o rápido, provocando que después del remate (golpeo al balón) la caída se haga encima de la línea de medio campo o en el espacio del oponente, aumentando considerablemente el riesgo de lesión.
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Tras la aplicación del modelo de ejecución, mostrado anteriormente (Figura 3), durante la temporada 1993/94 se tomó la de 1992/93 como de inicio y la de 1994/95 como de toma de resultados y conclusiones. Una vez finalizado el estudio y comparar las temporadas, los autores, observaron una disminución de las lesiones por esguince de tobillo.
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-Figura 4. Distribución de las diferentes causas de lesión de tobillo durante las temporadas 1992/93 (48 lesiones), 1993/94 (38 lesiones) y 1994/95 (24 lesiones). Adaptado de Bahr et al. (1997b).
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En un estudio más reciente (Stasinopoulos, 2000), donde al entrenamiento técnico de caídas se le añadía un entrenamiento propioceptivo. Se mostraron más efectivos para prevenir las distensiones de tobillo en jugadores de voleibol con 4 o más distensiones durante su carrera.
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Otro de los métodos para reducir el riesgo de lesión es el uso de vendajes funcionales (Laughman et al., 1980) o de calzado deportivo de caña alta (Garrick et al., 1973). Por otro lado, el uso las tobilleras semirígidas se ha mostrado como causa de la disminución de torceduras de tobillo, debido a que disminuye el rango de inversión durante la actividad competitiva (Hughes et al., 1983). A la hora de decantarse por la utilización de un método u otro hay que tener en cuenta el estudio realizado por Greene et al. (1990), en el que se encontró que “el vendaje de sujeción perdía funcionalidad después de realizar varios saltos sucesivamente a lo largo del tiempo, mientras que las tobilleras no, por ser semirígidas”.
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Ahora bien, actualmente se está reduciendo el uso de vendajes y de tobilleras de forma preventiva, tomando mayor relevancia el entrenamiento propioceptivo, que se presenta como el método más eficaz para evitar la reincidencia de lesión, ya que se mejora la estabilidad funcional y el control postural del tobillo (Tropp et al., 1985; Konradsen et al., 1991; Karlsson et al., 1992; Parkkari et al., 2001; Verhagen et al., 2004b).
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En este sentido, Gaufffin et al. (1988) nos dicen que el uso de una adecuada ejercitación de la articulación que sufre una inestabilidad persistente mediante un programa de entrenamiento con una “balanza” (Figura 5) produce una recuperación y un fortalecimiento que previene la recaída en la lesión. Esta afirmación es demostrada en los estudios posteriores de Bahr et al. (1997b), Verhagen et al. (2000), Matsusaka et al. (2001), Stasinopoulos, (2004) y Riemann et al. (2003). Consiste en una superficie plana, donde apoyar el pie, colocada encima de una bola para poder girar en todas direcciones.
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-Figura 5. Balanza para el fortalecimiento de la articulación del tobillo.
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Por último, recordar que la mayoría de las lesiones de tobillo sucesivas son por una falta de revisión profesional (médico, fisioterapeuta, rehabilitador) y/o una rehabilitación insuficiente, con lo que aumenta el riesgo de lesión repetida, con el peligro de hacerla crónica y llevar a daños mayores que, frecuentemente con necesidad de intervención quirúrgica.
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Lesiones de Rodilla
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La más frecuente es la tendinitis rotuliana que está producida por sobre carga (Watkins et al., 1992; Briner et al., 1997), debido al gran número de saltos que debe realizar un jugador de Voleibol en los partidos y entrenamientos. Esta lesión es conocida comúnmente como la “rodilla del saltador”. Esta sinomatologia fue encontrada por Ferretti et al. (1984) en un estudio realizado entre los jugadores de Voleibol que entrenaban más de cuatro veces por semana y tenían entre 20 y 25 años de edad. Así mismo, era frecuente encontrarla entre los jugadores que llevaban entre dos y cinco años de práctica de esta modalidad deportiva.
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Estos mismos autores, también encontraron que la mayoría de jugadores presentaban el dolor por debajo de la rotula, siendo menos frecuente por la parte de abajo y la tuberosidad tibial. Esta patología fue localizada por Ferretti et al. (1983) en la unión entre el tendón y el hueso. En la gran parte de los casos el tratamiento es conservador, siendo necesario, únicamente, la aplicación de hielo, medicación antiinflamatoria y variar el entrenamiento (disminuir la cantidad de saltos).
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En otro estudio, Lian et al. (1996) encontraron que los jugadores que eran capaces de generar mayores niveles de potencia durante el test de reactividad y el contramovimiento (Bosco, 1984) eran los que presentaban mayoritariamente la sintomatología de la tendinitis rotuliana.
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En este sentido, Richards et al. (1996) enuncian que los jugadores que generaban mayor fuerza contra el suelo con una flexión de la articulación de la rodilla muy acuciada eran los que desarrollaban la sintomatología indicada como rodilla del saltador. Otro factor que favorece la aparición de la tendinitis rotuliana es el cambio de superficie de juego, estando demostrado que cuanto más duro sea el suelo más riesgo de lesión (Briner et al., 1997).
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A nivel de ligamentos el Voleibol no presenta grandes riesgos de lesión, pero de presentarse los más frecuentes son los producidos en la zona de ataque, zona de máximo riesgo (Ferretti et al., 1992), siendo el ligamento cruzado anterior el más afectado (Briner et al., 1999). En este caso, son las mujeres las que presentan un mayor número de incidencias. Hewet et al. (1999) observaron que “aterrizar en una posición forzada de varo o valgo de rodilla es una situación menos estable para la rodilla” en las jugadoras de voleibol,”. Por esta razón, llegaron a la siguiente conclusión, “una reducción de la aducción y abducción en el aterrizaje puede estabilizar la articulación y prevenir así las lesiones de rodilla”.
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Briner et al. (1997) nos proponen como medio de prevención de estas lesiones la adecuada enseñanza de la técnica a la hora de aterrizar después de un salto y el fortalecimiento de la musculatura implicada. Numerosas investigaciones han demostrado, a lo largo de estos últimos años, la eficacia de seguir estas recomendaciones (Caraffa et al., 1996; Hewett et al., 1999; Holm et al., 2004; Myklebust et al., 2003; Fort Vanmeerhaeghe et al., 2008).
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Lesiones del Hombro
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La lesión más habitual en el hombro, al igual que en la rodilla, es la producida por sobre carga, dando lugar a la tendinitis del manguito de los rotadores y de la inserción de la cabeza larga del bíceps. Esta lesión es muy frecuente tras la realización durante muchas veces del gesto de remate o saque, en el que se realiza una abducción y rotación externa del hombro seguida por una extensión brusca y posterior rotación interna para que la mano contacte con el balón (Briner et al., 1997). La mejor forma de prevenir esta lesión es mediante la realización de ejercicios para fortalecer el manguito de los rotadores, mediante elásticos o resistencias muy bajas (Piñera et al., 2003; Jonsson et al., 2006).
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En una revisión realizada por Avila (1992) nos dicen que las lesiones del hombro vienen dadas por el “atrapamiento de la cabeza humeral contra el acromion”, lo que produce:
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La compresión momentánea de los tendones del supraespinoso, infraespinoso y porción larga del bíceps.
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Tendinitis de los tendones del supraespinoso, infraespinoso y porción larga del bíceps.
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Rotura del manguito de los rotadores (adultos más de 40 años).
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Luxaciones recidivantes del hombro.
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Neuropatía supraescapular, que se caracteriza por una disminución de la contracción del músculo infraespinoso, diminuyendo la fuerza en un 30% y la rotación externa en un 22%, refiriendo poco dolor (Ferretti et al., 1987).
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La neuropatía supraescupular se muestra como una de las más frecuentes en el jugador de alto nivel (Ferreti et al., 1987; Avila, 1992; Holzgraefe et al., 1994). Esta sintomatología se muestra en su grado máximo al realizar el gesto específico del saque “flotante”, ya que el músculo encargado de realizar el frenado de la aceleración del brazo es el infraespinoso (Ferretti et al., 1987).
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Lesiones de la Mano y los Dedos
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Este tipo de lesiones si bien son frecuentes no son motivo para dejar de jugar o entrenar, por lo que a la hora de revisarlas en los estudios anteriores no se muestran tan frecuente como las lesiones de tobillo (Watkins et al., 1992; Solgard et al., 1995; Briner et al., 1997; Bahr et al., 1997a).
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En un análisis de 226 manos lesionadas, durante cinco años de seguimiento, en jugadores de Voleibol, Bhairo et al. (1992), encontraron que “las distensiones fueron las más frecuentes (39%), seguido de las fracturas (25%) y contusiones (16%). De todos estos casos, un 44% fueron lesiones de los dedos. El 36% ocurrió bloqueando, el 37% en defensa y el 18% en caídas”. Las conclusiones de este estudio hay que tenerlas en cuenta pero sin olvidar que en la muestra se incluían todos los niveles técnicos de la Federación Holandesa y como queda demostrado en el estudio de Solgard et al. (1995) es un factor muy importante, ya que los principiantes se lesionan los dedos con mayor frecuencia (Tabla 1).
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La lesión más habitual es el esguince de las articulaciones interfalángicas y metacarpofalángicas de los dedos, debido al golpeo del balón contra ellos cuando se realiza la acción de bloqueo (Bhairo et al., 1992; Avila, 1992; Solgard et al., 1995; Briner et al., 1997). El uso de esparadrapo (Tapping) en los dedos ayuda a su protección, disminuyendo el riesgo de lesión.
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CONCLUSIONES
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El Voleibol, si bien no es de los deportes que más lesiones produce, presenta una variedad que viene dada por las características especiales de su práctica:
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Elevado número de saltos.
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Presencia de una zona de máximo riesgo (zona cercana a la red).
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Acciones específicas de juego (bloqueo).
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Estas características propias provocan la aparición de lesiones como torceduras de tobillo (de diferente grado), de las articulaciones interfalángicas y metacarpofalángicas de los dedos y tendinitis rotuliana y del mánguito de los rotadores y cabeza larga del bíceps. Estas lesiones son las más frecuentes, lo que no significa que puedan aparecer a otro nivel.
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Se ha formulado tres estrategias de intervención para reducir estos mecanismos de lesión y factores de riesgo descritos anteriormente:
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Entrenamiento específico de la técnica de despegue y caída durante el ataque y el bloqueo doble.
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Uso de vendajes de sujeción o tobilleras semirrígidas.
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Entrenamiento propioceptivo antes de la lesión.
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En la gran parte de los casos el tratamiento es conservador, siendo necesario, únicamente, la aplicación de hielo, medicación antiinflamatoria y variar el entrenamiento.
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En este sentido, recordar que la mayoría de las lesiones reincidentes son por una falta de revisión profesional (médico, fisioterapeuta, rehabilitador) y/o una rehabilitación insuficiente, con lo que aumenta el riesgo de lesión repetida, con el peligro de hacerla crónica y llevar a daños mayores.
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Ejercicios de Fuerza para el Tren Inferior con el Cinturón y el Plano Inclinado
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Resumen
El cinturón (C) o cinturón ruso (CR) o neuromuscular (CN) o también denominado en la bibliografía tirante muscular (TM) y los planos inclinados (PI) han ganado bastante popularidad en el ámbito de la rehabilitación y prevención de lesiones en las rodillas en los últimos años, aunque en la mayoría de los casos utilizados en forma separada. No existen suficientes referencias acerca de la utilización de ambos materiales juntos para el desarrollo de la fuerza con deportistas sanos. En este artículo se realiza una revisión bibliográfica y se describen las principales características, beneficios y usos más importantes de ambos materiales para el entrenamiento de la fuerza en el tren inferior.
Desarrollo
El plano inclinado es utilizado principalmente como mecanismo preventivo de lesiones (9, 10, 11) aunque también para el entrenamiento (12).
Investigaciones de los últimos años demostraron que las sentadillas con uno o ambos pies sobre planos inclinados de aproximadamente 25° a 30° tienen relevancia sobre la tendinopatías rotulianas en jugadores de vóley (9,10,11 y 12).
Fue creado por la Unión Soviética y utilizado para el entrenamiento principalmente por los atletas, (por eso su primera denominación como cinturón ruso). Luego, de manera progresiva fue introducido en el resto de Europa y de ahí al mundo (1).
Existe evidencia sobre el uso del (TM) en ejercicios de entrenamiento,rehabilitación o como mecanismo preventivo de lesiones (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8).
Solamente se encontró una publicación que integra la utilización del (PI) y del (TM) (2).
El (CR) o (TM)es empleado como un medio para desarrollar la musculatura del cuádriceps, isquiotibiales, glúteos, lumbares y cervicales de forma excéntrica (2).
Este instrumento se popularizó como una herramienta alternativa en el área de la rehabilitación, dada la facilidad de su implementación así como su bajo costo de compra y de mantenimiento (1).
Figuras 1 y 2: Posición inicial y final sentadilla en el plano inclinado con cinturón utilizando una barra olímpica de 20kg como sobrecarga.
Figuras 3 y 4: Posiciones inicial y final del ejercicio plancha en el plano inclinado con cinturón.
Características principales de ambos ejercicios:
El ángulo que describe el plano inclinado en relación al piso es de aproximadamente 30° pudiendo ser más o menos de acuerdo a las características del jugador y del nivel de dificultad (intensidad) con el que se desee entrenar (a mayor pendiente más difícil). Sobre este tema puntual no existe evidencias ni ningún tipo de referencias en la bibliografía. De todas maneras, no se recomienda un ángulo de inclinación mayor en la cual el tobillo no pueda estar a 90º en relación al plano.
La principal diferencia entre realizar estos dos ejercicios con o sin el plano inclinado es que al utilizarlo es posible aumentar la intensidad, la comodidad y la seguridad al entrenar.
Ambos ejercicios son de cadena cerrada, (movimiento cuyo segmento distal esta fijo siendo los proximales los que se desplazan sobre él) y por ende multiarticulares, involucrando varios grupos musculares a la vez y por ende mucho más acorde a las necesidades de los jugadores (concepto real de entrenamiento funcional) ya que participan muchos más músculos al mismo tiempo.
No tienen carga axial ya que no se entrena con una barra por encima de los hombros. Esto es determinante para todos los jugadores que presentan lesiones o factor de riesgo de lesión en la columna vertebral y que por prescripción médica se sugiere que entrenen de esta manera.
Dentro de la clasificación de los ejercicios (generales, especiales y específicos), sea la sentadilla como la plancha en el plano con cinturón, son especiales ya que los ángulos de trabajo (ángulo abierto) están relacionados con los requerimientos del deporte.
A su vez, ambos ejercicios son rodilla dominante o también denominados ejercicios primarios de empuje de cadera y piernas.
En los dos ejercicios el tiempo de aplicación de la fuerza es alta y la curva fuerza – tiempo tiende a desplazarse hacia la derecha, por lo tanto, nos permiten entrenar la fuerza máxima y la fuerza dinámica submáxima con los regímenes de contracción muscular concéntrico, excéntrico e isométrico.
La contracción isométrica y particularmente la excéntrica tienen incidencia directa en la prevención y rehabilitación de los problemas tendinosos en la articulación de la rodilla.
Al igual que para todos los ejercicios de fuerza es imprescindible realizar correctamente la técnica de ejecución, por lo tanto, se deberá comenzar solamente con el propio peso del cuerpo para luego añadir peso extra. Esto permitirá adaptar de manera progresiva las estructuras músculo – tendinosas de la rodilla, del tronco y de la cadera.
Al realizar ambos ejercicios con electromiografía (Myomonitor® IV System) se obtuvieron patrones de activación similares en los grupos musculares (recto anterior del cuádriceps, vasto externo e interno y recto mayor del abdomen) a diferencia del recto anterior del cuádriceps que presenta mayor actividad en la sentadilla y del recto mayor del abdomen que tienemayor participación en la plancha.
Por lo tanto, podemos confirmar que la sentadilla y la plancha en el plano inclinado con cinturón ruso son ejercicios de gran activación para el tren inferior, especialmente para la sentadilla y que para el caso de la plancha, lo es también para el core.
A continuación se exponen en forma ilustrativa los registros electromiográficos del lado derecho de los grupos musculares analizados.
Figura 5: Intervención con celda de carga y electromiografía en el laboratorio de Biomecánica del Cenard.
Aplicaciones prácticas
§Su implementación es de altísima practicidad debido a la posibilidad de utilizarlo directamente en el campo de juego y en una gran cantidad de lugares (evitando la necesidad de entrenar exclusivamente la fuerza en el gimnasio de musculación) pudiendo sistematizar y darle continuidad a la programación de las cargas sea para la prevención como para el entrenamiento. Esto es particularmente importante ya que en muchos estadios o polideportivos no hay sala de pesas o gimnasio de musculación disponible.
Su bajo costo, peso y el fácil traslado permiten su compra o fabricación sin una gran inversión económica pudiendo transportarlo por cualquier medio (principalmente en aviones pudiendo llevar el plano en cualquier bolso evitando el exceso de equipo). Estos aspectos se vuelven realmente importantes en viajes de varios días y con muchas competencias donde es muy difícil entrenar en gimnasios de musculación.
Poder entrenar con los mismos instrumentos (cinturón y plano inclinado) los regímenes de contracción muscular (isométrico, excéntrico y concéntrico) permitiendo incorporar una gran variedad de ángulos articulares le agrega un valor superlativo a ambos ejercicios.
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1The Zinman College of Physical Education and Sport Sciences. Wingate Institute, Israel.
2Department of Learning, teaching, and Instruction. Faculty of Education, University of Haifa, Haifa, Israel.
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Resumen
El objetivo principal de este artículo es examinar una serie de estudios (n = 31) de las características físicas, atributos fisiológicos, y la performance en cancha de jugadoras de voleibol. El conocimiento empírico y práctico emergente a partir de estudios sobre cuestiones relacionadas con la el entrenamiento en el voleibol, como pueden ser la masa corporal, la masa libre de grasa, el perfil de resistencia aeróbica, las manifestaciones de la fuerza, la agilidad y la velocidad, se deben integrar y aplicar en la planificación anual del entrenamiento de las jugadoras de voleibol. Sobre la base de nuestra revisión, se encontró que: (a) las jugadoras de un nivel de entrenamiento superior son más altas, algo más pesadas, y tienen mayores valores de salto vertical que las jugadoras de un nivel inferior, (b) el perfil aeróbico de las jugadoras de voleibol es similar a las jugadoras de baloncesto femenino; (c) el entrenamiento de fuerza balística puede aumentar los valores de salto vertical en jugadoras de voleibol, y (d) el acondicionamiento físico de pretemporada deben llevarse a cabo para evitar la fatiga y reducción del rendimiento al comienzo de la temporada. Entre las distintas investigaciones que se discutieron en este artículo se observan falta de datos sobre time-motion analysis y la performance en cancha en jugadoras de voleibol, al mismo tiempo, se necesitan más estudios experimentales para examinar la eficacia de diferentes programas de entrenamiento sobre los atributos fisiológicos de las jugadoras de voleibol. Dos consecuencias prácticas que son sugeridas para los entrenadores de voleibol y preparadores físicos son: (a) se deben monitorear cuidadosamente un posible sobreentrenamiento funcional y no funcional al planificar el entrenamiento, y (b) los programas de entrenamiento deben incluir programas de entrenamiento de tipo balístico.
INTRODUCCIÓN
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- El desarrollo de programas de entrenamiento para la mejora de la performance de las jugadoras de voleibol exige que los entrenadores de voleibol, los preparadores físicos y otros profesionales que trabajan con la jugadora de voleibol (por ejemplo, kinesiólogos, fisioterapeutas, y médicos) utilicen el conocimiento empírico y práctico de diversos ámbitos relacionados con el deporte, la fisiología del ejercicio y la medicina deportiva. La información relevante sobre cuestiones relacionadas con el entrenamiento tales como, características físicas o antropométricas (por ejemplo, talla, masa corporal y la masa libre de grasa), los atributos fisiológicos (Por ejemplo, potencia aeróbica, fuerza, capacidad de salto vertical, agilidad y velocidad), y datos de campo (por ejemplo, ritmo cardíaco y nivel de lactato de la sangre durante un partido), puede aplicarse de manera efectiva en los programas de entrenamiento de voleibol, en particular en los programas de preparación física desarrollado para la jugadora de voleibol.
- En este artículo, se hizo un intento para integrar los conocimientos entre las características antropométricas, fisiológicas y la performance en cancha de las jugadores de voleibol que se pueden aplicar por quienes participan en la planificación a corto y largo plazo de los procesos de entrenamiento. Esta integración del conocimiento puede ser también beneficiosa cuando estos profesionales deban evaluar la contribución de sus programas para el desarrollo de las jugadoras de voleibol. Sin embargo, un enfoque cuidadoso debe ser adoptado por los profesionales que trabajan con jugadores de voleibol en la aplicación de los conocimientos adquiridos de los estudios sobre las jugadoras de voleibol. Esto quiere decir que las limitaciones metodológicas de estos estudios, así como cualquier problema de medición asociado con las pruebas físicas (test) utilizadas con los jugadores en estos estudios, deben ser tomadas en cuenta.
- El presente artículo tiene tres propósitos: (a) examinar una serie de estudios (n = 31) sobre las características físicas (antropométricas), atributos fisiológicos, y la performance en cancha de las jugadoras de voleibol, incluyendo jugadoras profesionales, jugadoras de equipos nacionales y jugadoras universitarias, (b) discutir una serie de problemas metodológicos y limitaciones sobre pruebas de evaluación asociados con los estudios revisados, y a(c) proporcionar recomendaciones prácticas para entrenadores de voleibol y preparadores físicos que trabajan con jugadoras de voleibol.
- Los artículos revisados fueron seleccionados de una amplia búsqueda de la literatura en lengua Inglés, incluyendo las principales bases de datos electrónicas (PubMed y Discus SPORT) y buscadores interbibliotecarios. Los términos de búsqueda incluyeron, entre otros, voleibol, fisiología del voleibol y jugadores de voleibol. Artículos sobre jugadores adolescentes y artículos con combinación de datos de jugadores de ambos sexos fueron excluidos. Treinta y un artículos que coinciden con los criterios fueron incluidos en nuestra revisión.
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Características Antropométricas
- Un resumen de las características antropométricas de las jugadoras de voleibol a través de los estudios revisados se presenta en la Tabla 1. Los datos analizados revelan varios hallazgos notables. Los valores de talla y masa corporal varía entre 164,3 ± 4,0 cm (7) y 62,5 ± 8,0 kg (13) a 187 ± 5,4 cm (23) y 75,1 ± 7,4 kg (5), respectivamente. Estas variaciones en los datos puede ser debido a un número de factores, tales como el perfil genético de los jugadores, su nivel de juego, y el proceso de selección al que fueron sometidos.
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- Las características antropométricas se pueden diferenciar entre las jugadoras de diferente nivel. Aunque en un estudio (9), no se encontraron diferencias en la talla y la masa corporal entre las jugadoras de nivel nacional y universitario, otros estudios mostraron que las jugadoras de más alto
- niveles son más altas y más pesadas que los jugadores a jugar en niveles más bajos (3,12,21,32). En un estudio (21), las diferencias entre las jugadoras de la liga nacional griega A1 y A2, en las diferentes posiciones de juego, fueron examinados. Puntas/opuestos, centrales y armadores fueron significativamente más altos en la división A1 (181,2 ± 4,5; 182,0 ± 4.6; 176.9 ± 4,2 cm respectivamente) en comparación con la división A2 (173,4 ± 6,2; 6 178,7 ± 4,9, y 170,9 ± 4,2 cm, respectivamente). No se observaron diferencias en la masa corporal entre las jugadoras de las 2 divisiones. Se encontraron diferencias en el porcentaje de grasa corporal sólo en los opuestos (A1: 20,5 ± 3,0% vs A2: 25,7 ± 3,4%). En este estudio (21), también se compararon las características físicas entre las posiciones de juego y se encontró que las líberos parecen ser más pequeñas que los jugadoras en otras posiciones (con excepción de las armadoras). Además, las centrales y las opuestas eran más altas en comparación con las puntas, líberos y armadoras.
- Tres estudios examinaron los cambios en las características físicas con el tiempo (10,13,17). No hubo cambios en la masa corporal, porcentaje de grasa, y masa libre de grasa después de un programa de fuerza y acondicionamiento físico supervisado fuera de temporada en jugadoras de NCAA División I (10). En otro estudio (17), el porcentaje de grasa corporal en jugadoras NCAA División I, se incrementó y la masa libre de grasa disminuyo al final de la fase de competencia comparada con los valores iniciales, mientras que la masa corporal se mantuvo estable. Por el contrario, otro estudio (13) reveló una reducción pequeña en el porcentaje de grasa a lo largo de toda la temporada. Aunque un aumento en el porcentaje de grasa puede afectar al rendimiento, se observó que los cambios indicados en todos los estudios fueron pequeños y podrían haber sido afectados, al menos en parte, por la exactitud del tipo de instrumentos utilizados y de los métodos de medición. Además, incluso si los datos reflejan cambios reales en la composición corporal, esto no significa necesariamente que estos cambios influyeran en el desempeño. La composición corporal puede variar con el tiempo, como sugirió Johnson et al. (17), y por lo tanto, para cada jugador individual se debería establecer un rango de valores en lugar de un valor estricto Comparando las jugadoras de voleibol con jugadoras de otros deporte de equipo y con no atletas pueden arrojar luz sobre los atributos físicos que son únicos a estas jugadoras. En un estudio (25), jugadoras de voleibol Intercolegiales fueron significativamente más altas y presentaron una mayor masa corporal y masa libre de grasa en comparación con las no atletas. En comparación con las jugadoras de baloncesto intercolegial, las jugadoras de voleibol presentaron una menor longitud de los brazos, pero mostraron una misma altura y masa corporal. En otro estudio (4), se compararon las características antropométricas de jugadoras 1er división de Grecia de baloncesto, balonmano y voleibol. Se encontró que las jugadoras de voleibol eran más altas (177,1 ± 6,5 cm)que las jugadoras de baloncesto (174,1 ± 7,8 cm) y balonmano (165,9 ± 6,3 cm). Las jugadores de voleibol era, también, más pesadas (69,5 ± 7,4 kg), tuvieron una mayor masa libre de grasa (53,2 ± 5,3 kg), y el porcentaje de grasa fue inferior (23,4 ± 2,8%) que las jugadoras de balonmano (65,1 ± 9,1 kg; 48 ± 6kg; 25,9 ± 3,3 %, respectivamente). Es evidente a partir de estos datos y los datos sobre las jugadoras de voleibol de diferentes niveles de performance que ser alto es ventajoso en este deporte.
- Probablemente el aspecto más importante de la descripción antropométrica se encuentra en determinar si está o no relacionada con el éxito. Una revisión reciente de los atributos físicos, las características fisiológicas, performance en la cancha, y estrategias nutricionales de jugadores de baloncesto masculino y femenino (36) sugirieron que la altura y la envergadura estaban asociados con los mejores jugadores del equipo pero no con los jugadores del equipo en un torneo. Sin embargo, esta observación fue basada en los resultados de dos estudios solamente. De la misma manera se encontraron que sólo 3 estudios examinan la relación entre las características antropométricas y el rendimiento (8,11,26). En un estudio (26), el contenido en grasa es un discriminante significativo entre los equipos de voleibol más exitosos (12,.2 ± 2.8 kg) y los equipos menos exitosos (15,0 ± 5,4 kg) en un torneo voleibol en 1977. En otro estudio (11), se encontró una correlación significativa entre la talla y la clasificación final el Campeonato Nacional de EE.UU. en 1974. Por último, no se encontraron correlaciones entre las variables antropométricas y la velocidad de ataque en jugadores de NCAA división I (8).
- Aunque la grasa corporal y la talla se supone que afectan el rendimiento del jugador voleibol, y aunque los datos de 2 estudios correlacionales corroboran esta hipótesis, la evidencia científico que soporta esta noción es todavía insuficiente. Son necesarios más estudios para evaluar la contribución de las variables antropométricas en el desempeño real. El éxito en los deportes se ve afectada por un número de variables además de la particular importancia de los atributos físicos, entre ellos los atributos fisiológicos de los jugadores y su estado psicológico.
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Carácterísticas Fisiológicas
- A continuación Se discutirán el perfil aeróbico, la fuerza, la capacidad de salto vertical, la agilidad y la velocidad de las jugadoras de voleibol.
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Perfil aeróbico
- Aunque el voleibol es un juego de carácter intermitente, una alta capacidad aeróbica es importante, especialmente en juegos de muchos sets en donde se requiere el mantenimiento de un alto nivel de rendimiento con el tiempo. En un estudio (32) de 15 miembros del equipo femenino de voleibol los EE.UU. de 1975, los valores de VO2max obtenidos a partir de una prueba de esfuerzo incremental máxima en cinta rodante, fueron de 41,7 ± 3,6 mlO2∙ kg-1∙min-1 para el equipo Panamericano y el 44,2 ± 8,5 mlO2∙ kg-1∙min-1 para el equipo no Panamericano. En otro estudio (9) reportaron sobre los 13 miembros de la Selección Femenina de EE.UU de 1980 y 13 miembros de los juegos en equipo universitarios de EE.UU. en 1979, valores de VO2max de 48,8 ± 5,1 y 49,9 ± 5,3 mlO2∙kg-1∙min-1, respectivamente, obtenidos durante una prueba de esfuerzo incremental máximo. En ambos estudios, sólo se proporcionaron estadísticas descriptivas, y por lo tanto, no está claro si las diferencias entre grupos fueron significativas.
- Dos estudios examinaron los cambios en el VO2max a través de la fase de competencia. El primer estudio (7) sobre 6 jugadores del equipo intercolegial de voleibol de la Case Western Reserve University en 1974, reportan que los valores de VO2max post-temporada (33,0 ± 2,6 mlO2∙kg-1∙min-1) fueron significativamente más altos que los obtenidos en la pretemporada (28,2 ± 1,5 mlO2∙ kg-1∙min-1). Estos valores se obtuvieron de un test submáxima sobre bicicleta ergométrica. Otro estudio (13) examinaron los jugadores de voleibol de dos equipos de la liga oficial en Finlandia. El equipo experimental tenía 3-4 sesiones de acondicionamiento en la pretemporada (uno de los cuales se dedicó al entrenamiento de resistencia) y 2-3 sesiones de acondicionamiento durante la temporada (ninguno de los cuales se concentraron en entrenamiento de resistencia). El equipo de control sólo participó en 1-2 sesiones acondicionado en toda la temporada.
- Los valores de VO2max se obtuvieron de un test incremental en cicloergómetro. Estos no cambiaron de manera significativa en el equipo del grupo experimental (antes: 47,3 ± 1,7; post: 48;1 ± 3;4 mlO2∙kg-1∙min-1) o en el equipo control (pre: 48,2 ± 2,7, post: 45,0 ± 5,9). Los autores de este estudio sugieren que las prácticas semanales y los juegos jugados durante la temporada eran suficientes para mantener la capacidad aeróbica inicial.
- Por último, un estudio (10) examinaron los efectos de 12 semanas de entrenamiento supervisado de fuerza y acondicionamiento físico fuera de temporada en jugadoras de la NCAA División I. El programa de resistencia incluyó cuatro sesiones de 30 minutos semanales al 80% de la frecuencia cardíaca máxima. La capacidad de resistencia se evaluó de un esfuerzo máximo de 2 millas de largo. Los valores iniciales no revelaron diferencias en el tiempo entre titulares y suplentes (999,2 ± 44,3 vs 964,4 ± 88,9 segundos, respectivamente). El tiempo de las 2 millas combinado de ambos titulares y suplentes (N = 10) mejoró significativamente desde los valores basales (966,6 ± 56,5 segundos) al final del programa de 12-semanas (946,2 ± 58,2 segundos). Se sugirió que estos tiempos son un reflejo de los valores estimados de VO2max alrededor de 45 mlO2∙kg-1∙min-1. Con posterioridad a este programa supervisado,7 jugadores fueron evaluados después de otras 12 semanas de acondicionamiento sin supervisión. No hubo cambios en los tiempos de las 2-millas.
- Los valores de VO2max de las jugadoras de voleibol son similares a los reportados para las jugadoras de baloncesto (44,0-54,0 mlO2∙kg-1∙min-1) (36). La única excepción son los inusualmente
- bajos valores reportados por Fardy et al. (7). Estos valores bajos pueden ser explicados, al menos en parte, por el bajo nivel de las jugadoras y por la metodología de ensayo, a saber, un test submáximo en cicloergómetro.
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Perfil de Fuerza
- La fuerza muscular es una parte integral del rendimiento deportivo. Existen varios métodos para la evaluación de la fuerza muscular, y los estudios al respecto utilizan metodologías diferentes para su valoración. Por lo tanto, es difícil comparar los resultados entre los estudios.
- Tres estudios informaron los valores de test isocinéticos de press de banca y de prensa a 20°∙s-1 (16,25,26). Dos estudios utilizaron el mismo grupo de jugadores de la Universidad de Houston durante un Torneo de Voleibol en 1977. Un estudio (16) reportaron valores de 40,7 y 144,5 kg para el press de banca y la prensa, respectivamente (los valores fueron presentados en libras en el documento original). En un segundo estudio (26), se informaron los valores de las jugadoras pertenecientes a los equipos más exitosos contra los equipos menos exitosos en el torneo. Los valores del press de banca y la prensa fue de 46,45 ± 11,04 kg y 155,42 ± 27,39 kg, respectivamente, para los jugadores de los equipos más exitosos en contraposición de 37,57 ±9,53 kg y 137.91 ± 28,96 kg respectivamente, para las jugadoras de los equipos menos exitosos. La comparación entre jugadoras de voleibol, jugadoras de baloncesto, y no jugadoras reveló que las jugadoras de baloncesto (press de banca: 44,37 ± 10,97 kg, prensa: 179,65 ± 35,48 kg) fueron más fuertes que las jugadoras de voleibol (press de banca: 40,59 ± 9,81 kg, prensa: 141,42 ± 27,09 kg), y los dos equipos de voleibol y baloncesto fueron más fuertes que las no jugadoras (press de banca: 30,59 ± 8,14 kg, prensa: 128,45 ± 29,68 kg) (25).
- Una evaluación isocinética se llevó a cabo también en un estudio que compara la fuerza de la contracción concéntrica y excéntrica de las articulaciones del hombro y del codo en jugadoras de voleibol y en mujeres no activas (1). La fuerza del hombro y del codo son importantes para el saque y el ataque. Como era de esperar, las jugadoras de voleibol tuvieron un pico de fuerza concéntrico y excéntrico significativamente más alto para los músculos rotadores del hombro y
- del codo, pero no para el torque pico de flexión concéntrica en el codo. Los autores de este estudio sugieren que los resultados obtenidos se podría explicar por el hecho de que durante el saque y el ataque los flexores del codo se utilizan principalmente para desacelerar el brazo después de golpear la pelota. En otro estudio, en donde se examinó la fuerza isocinética (8), se encontró una correlación significativa entre el torque de la extensión del brazo a 270°∙s-1 y la velocidad del ataque. Otros valores de torque isocinéticos (por ejemplo, flexión de la mano, rotación interna del brazo, extensión del antebrazo) no correlacionaron significativamente con la velocidad del ataque. Estos resultados sugieren que un torque alto a una alta velocidad angular puede ser importante para los jugadores de voleibol. Es de esperar, que se requieran altas velocidades del brazo para el ataque en el voleibol(8).
- Se encontraron 4 estudios que examinaron la eficacia de un programa de entrenamiento de la fuerza sobre parámetros de la fuerza (10,13,23,31).
- En un estudio (10), se examinó los efectos de un programa de 12 semanas de entrenamiento fuera de temporada en jugadoras de voleibol de la NCAA División I. El programa de entrenamiento estaba compuesto por 4 sesiones de entrenamiento de la fuerza y 2 sesiones de pliometría por semana. Los valores basales mostraron que las jugadoras titulares eran, en general, más fuerte en los ejercicios de tipo concéntrico que las jugadoras suplentes (por ejemplo, 1RM en press de banca: 45,7 ±7,1 vs 38,6 ± 3,8 kg, respectivamente). Las jugadoras titulares se mantuvieron más fuertes que las suplentes incluso después de que los valores absolutos fueron divididos por la masa libre de grasa. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre los ejercicios de tipo isométricos e isocinéticos. Además, el programa de 12 semanas dio lugar a un aumento significativo en los valores de fuerza isométrica y concéntrica (por ejemplo, [1RM] press de banca, pre: 42,7 ± 6,9 vs 46,8 ± 7,5 kg). Curiosamente, la correlación entre los valores de 1RM y 1RM dividido por masa libre de grasa se encontró inferior avanzada la temporada. Esto puede sugerir que, al menos en parte, el aumento de la fuerza fue debido a mecanismos neurales en lugar de un aumento de la masa muscular. Los aumentos en la fuerza dinámica, también se observaron durante un programa de entrenamiento de la fuerza de 12 semanas en temporada, que consistió en 250 minutos de sesiones semanales (23). Fueron encontrados incrementos significativos en los valores de 4RM en el press de banca (pre: 40 ± 2,8 kg, post: 47 ± 3,5 kg) y en el 4RM de sentadilla paralela (pre: 92 ± 11,1 kg, post: 104 ± 13,6 kg) después del programa de 12 semanas.
- En otro estudio (13) examinaron la fuerza isométrica de la extensión de la rodilla durante la fase de competición en 2 grupos de jugadores de la liga oficial de voleibol de Finlandia. El grupo de control participó en 1-2 sesiones de fuerza y resistencia por semana sin presentar mejorías en la producción de fuerza. El grupo experimental participó en 3-4 sesiones de entrenamiento durante la pretemporada (de los cuales 2-3 eran para el desarrollo de la fuerza) y 2-3 sesiones de durante la fase de competición. La máxima tasa de desarrollo de la fuerza (RFD) aumentó significativamente durante 4 meses en el medio de la temporada. Sin embargo, la fuerza máxima no aumentó y en realidad se redujo hacia el final de la temporada. Esta reducción en la fuerza máxima se produjo después de un cese del entrenamiento de la fuerza de 5 semanas. Se explicó en este estudio que el volumen global de entrenamiento de la resistencia y el entrenamiento de voleibol puede interferir con el desarrollo de fuerza. Sin embargo, también es probable que la metodología de evaluación (es decir, fuerza isométrica) no pueda medir los cambios en la fuerza dinámica. De hecho, los jugadores no participaron en el entrenamiento isométrico. Es posible que diferentes protocolos de evaluación de la fuerza (por ejemplo, fuerza concéntrica) hubieran dado lugar a aumentos en los valores de fuerza. Por último, un programa de 6 semanas de entrenamiento de la fuerza isocinética no logró aumentar la fuerza de la parte superior del cuerpo, medida en una máquina isocinética, pero aumentaron los valores de extensión de la rodilla a una velocidad de 180°∙s-1 (31).
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Salto vertical
- El salto vertical (VJ) es probablemente el protocolo de test de potencia más relevante para los jugadores de voleibol, porque es una habilidad crucial en el juego (por ejemplo, en el bloqueo y el ataque). Comparando los jugadores de diferentes niveles de habilidad se pueden mostrar la importancia del VJ en el Voleibol. En un estudio (9), se observó una diferencia del 15% en el salto con contramovimiento (CMJ) en las jugadoras del equipo nacional de EE.UU. que saltaban mas alto (52, 4 ± 4,5 cm) en relación a las jugadoras de equipos universitarios (45,5 ± 6,4 cm). Diferencias similares se observaron entre jugadoras de nivel panamericano (52,5 ± 6,0 cm jugadores) vs las jugadoras no-panamericanas (47,3 ± 4,9 (cm) (32) y entre las jugadoras de la NCAA División I (36,4 ± 2,5 cm) y División III (30,2 ± 7,2 cm) (3). Las diferencias en los valores de VJ (15 cm), entre los 2 estudios anteriores y el segundo estudio se puede explicar por el instrumento de evaluación utilizado: saltar y marcar una pared (9,32) vs salto en plataforma de fuerza (3), y por el nivel de los jugadores.
- El rendimiento del salto vertical también parece estar relacionado con el éxito en un torneo nacional de voleibol. El alcance de pie (reach), el VJ, y la altura de salto absoluto se correlacionaron con la clasificación final de los equipos (r = 0.44 a 0.63) durante el Campeonato Nacional los EE.UU. de 1974 (11). Los autores de este estudio sugiere que existe una “altura crítica” por encima de la red para tener un ataque y bloqueo óptimos y que los jugadores que son capaces de llegar a este umbral tienen una ventaja sobre aquellos jugadores que no lo alcanzan. Sin embargo, un estudio posterior (22) no se encontró al rendimiento en el VJ como un factor contribuyente de discriminación entre los equipos ganadores y perdedores. De manera similar, no se encontró ninguna relación entre el VJ y la velocidad del ataque en un estudio con jugadoras de la NCAA División I (8). Aunque el VJ se supone que es un factor a mejorar en el voleibol, los datos relativos a su importancia en la predicción del éxito y diferenciando equipos ganadores de perdedores son escasos.
- Es importante determinar si programas de entrenamiento específico pueden ayudar a mantener o incluso aumentar la capacidad de salto durante la temporada. En un estudio (28), después de 7 semanas de entrenamiento de fuerza con cargas pesadas durante la competición, no se encontraron mejoras en variables relacionadas al VJ (por ejemplo, altura de salto, la potencia y la velocidad. De hecho, los valores de salto con carrera de aproximación y el reach disminuyeron de 61,2 ± 5,6 a 57,9 ± 5,3 cm. Sin embargo, estas 7 semanas fueron seguidas por 4 semanas de entrenamiento de resistencia balística con cargas más bajas, que dio lugar a un aumento significativo de esas variables del VJ que le permitió volver a los valores basales (61,0 ± 5,6 cm). En este estudio, no sólo el entrenamiento de fuerza tradicional no logro mejorar el rendimiento del salto, sino que la potencia y la velocidad del salto disminuyeron. En contraste, el entrenamiento balístico incrementó la fuerza, la velocidad y la potencia los valores de los diferentes protocolos de VJ realizado.
- En otro estudio (23) reportaron un incremento significativo en los valores de CMJ después de un programa de 12 semanas entrenamiento balístico (incluyendo CMJs y CMJs con sobrecarga) durante el periodo competitivo con jugadoras de élite que juegan en la primera división en Portugal (pre: 34,22 ± 5,9 cm, post: 35,56 ± 6,3 cm). El salto con contramovimiento con cargas de 10, 20 y 30 kg también aumentó significativamente. Aunque el entrenamiento balístico es importante para aumentar el VJ, que debe realizarse sólo después de una fuerte base de entrenamiento de la fuerza y de la técnica. Se hizo hincapié en este estudio que los jugadores inexpertos deben evitar el entrenamiento de saltos con cargas pesadas. En su lugar, deben centrarse en el perfeccionamiento de la técnica de salto y aumentar su fuerza y resistencia.
- Un tercer estudio (10) encontró una mejoría tanto en el VJ y en el VJ con carrera después de 12 semanas de entrenamiento supervisado fuera de temporada que consistió en un entrenamiento de la fuerza (4 veces por semana), entrenamiento pliométrico (dos veces por semana), y entrenamiento aeróbico (4 veces por semana). El salto vertical se incrementó de 44,7 ± 5,7 a 48,0 ± 4,2 cm y el salto vertical con carrera aumento de 47,6 ± 5,0 a 51,8 ± 5,6 cm. No se reportaron cambios en el rendimiento del VJ después de 12 semanas adicionales de entrenamiento no supervisado.
- Por último, un estudio (31) encontró mejorías en rendimiento del salto de ataque y bloqueo después de 6 semanas de entrenamiento de fuerza isocinético en donde los jugadores realizaron ejercicios a velocidades angulares tanto lentas y rápidas. Se reportaron valores de la atura máxima alcanzada, en lugar de la diferencia entre el alcance de pie y la altura máxima del salto. Además, se informó el error estándar de medición en lugar de SD. Los valores basales del salto de bloqueo (267,0 ± 2,4 cm) y el salto de ataque (280,7 ± 2,7 cm) se incrementaron a 271,7 ± 2,2 cm y 284,4 ± 2,3cm, respectivamente. El grupo de control fue involucrado en las prácticas de voleibol solamente y no mostró mejora en el rendimiento del VJ.
- Uno de los objetivos de los entrenadores y preparadores físicos es mejorar el rendimiento del VJ de sus jugadores a través de programas de entrenamiento. En un estudio (13), no se encontraron cambios en los valores del VJ en las jugadoras que entrenaron la resistencia y la fuerza 1-2 veces por semana durante toda la temporada. En contraste, los valores de VJ aumentaron en un grupo de jugadores que entrenaron la resistencia y la fuerza 3-4 veces a la semana durante 7 semanas de la fase de preparación y 2-3 veces por semana durante el primer período competitivo. Cuando el entrenamiento de fuerza se interrumpió durante las últimas 5 semanas de la segunda fase de la competencia, el VJ disminuyo.
- En otro estudio (27), se reportaron los valores del VJ recogida durante 2 temporadas en jugadoras de la NCAA División I. La pretemporada 2004 – 2005 incluyó 24 sesiones de entrenamiento, 12 de sesiones de entrenamiento la fuerza, y 2 días de descanso dentro de las dos semanas. El salto de ataque (48,8 ± 3,4 cm) y el salto de bloqueo (39,8 ± 3,7 cm) se redujo significativamente desde los valores basales (52,1 ± 2,9 y 47,5 ± 3,1 cm, respectivamente). Cuando se volvió a evaluar al final de la temporada, el salto de ataque (54,5 ± 3,9 cm) retorno a los valores basales, mientras que los valores de salto de bloqueo (44,3 ± 3,7 cm), mejoraron, pero no para llegar a los valores basales. La pretemporada 2005-2006 incluyó 17 sesiones de práctica, 10 sesiones de entrenamiento de fuerza, y un día de descanso dentro de 2 semanas. El salto de ataque y el salto de bloqueo no cambiaron de forma significativa a lo largo de la temporada.
- Es posible que las siete prácticas adicionales incluidas en la pretemporada 2004-2005 puede haber conducido a la fatiga y reducir el rendimiento.
- Varios tipos de ayudas ergogénicas son utilizados por los atletas para mejorar el desempeño del VJ, entre ellos prendas de compresión tales como medias y pantalones cortos elásticos. Un estudio (18) examinó si las prendas de compresión pueden afectar el rendimiento del salto. Dieciocho jugadoras de la NCAA División I fueron examinadas en 10 CMJs máximas manteniendo las manos en la cintura a lo largo de la prueba. A pesar que los shorts de compresión no influyeron en la potencia máxima del salto, ayudaron a mantener la producción de potencia a través de los saltos repetidos. Aunque las razones para los beneficios del uso de los shorts de compresión fueron confusas, los autores de este estudio sugieren que podría ser asociado con el aumento de las señales propioceptivas resultantes de la sensación de la prenda apretada. Se necesita más investigación para corroborar estos hallazgos.
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Agilidad y velocidad
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- La agilidad y rapidez son aspectos integrales de casi todas las maniobras defensivas y ofensivas realizadas por los jugadores de voleibol. Varios tipos de protocolos de pruebas de valoración de la agilidad y la velocidad están disponibles, y por lo tanto, las comparaciones entre los estudios puede ser sumamente difícil. A los investigadores se les recomienda tener en cuenta la especificidad cuando busca la elección de un protocolo de evaluación de los disponibles en la literatura.
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- Dos estudios examinaron los efectos de programas de entrenamiento de la fuerza y el acondicionamiento físico sobre la agilidad y velocidad en jugadoras de voleibol femenino (10,27). En el primer estudio (10), se sometieron a jugadoras titulares y suplentes de la NCAA División I, a 12 semanas de entrenamiento fuera de temporada que incluía 4 sesiones semanales de entrenamiento de la fuerza, 2 sesiones semanales de pliometría y 4 sesiones semanales de resistencia (30-minutos 80% de la frecuencia cardiaca máxima). Los test de velocidad incluyeron sprints de 10-yd (9,1 m) y 40 yd-(36,6 m). El T-test (corriendo hacia adelante por 9,1 m, desplazamiento lateral a la izquierda 4,6 m, desplazamiento lateral al otro lado de 9,1 m, de nuevo 4,6 m a la izquierda, y dando marcha atrás 9,1 m) se utilizó para valorar la agilidad de las jugadoras. Los tiempos se midieron con un cronómetro de mano. Estas pruebas se realizaron 2 semanas dentro del programa 12-semanas y al final del programa. Los resultados incaron que las jugadoras titulares son más veloces en el test de 40-yd (36,6 m) en comparación con las suplentes (5,56 ± 0,23 vs 5,84 ± 0,24 segundos, respectivamente). Sin embargo, no se encontraron diferencias entre titulares y suplentes en el sprint de 10-yd (9,1 m) (1,55 ± 0,42 vs 1,84 ± 0,09 segundos, respectivamente) y el T-test de agilidad (10,78 ± 0,19 frente a 11,04 ± 0,44 segundos). Los datos de ambos grupos agrupados revelaron que tras 12 semanas de un programa de acondicionamiento en realidad se redujo el rendimiento en la T-test agilidad (pre: 10,87 ± 0,34 segundos, post: 11,16 ± 0,38 segundos), mientras que no se observaron cambios en el test de 10-yd (pre: 1,67 ± 0,35 segundos, post: 1,82 ± 0,07 segundos) y en el test de 40-yd (pre: 5,67 ± 0,.28 segundos, post: 5,62 ± 0,24 segundos). Los autores sugirieron que estos valores probablemente reflejan la falta de ejercicios de velocidad y agilidad durante el programa de 12 semanas de duración y que probablemente el entrenamiento de la fuerza y el entrenamiento pliométrico por sí solo no pueden mejorar la velocidad y la agilidad.
- Otro estudio (27) examinó la eficacia de 2 semanas de acondicionamiento de pretemporada en dos temporadas consecutivas (2004 -2005, 2005-2006) en jugadoras de voleibol de la NCAA División I. La pretemporada 2004-2005 incluyó 24 sesiones de práctica, 12 sesiones de entrenamiento de fuerza, y 2 días de descanso dentro de 2 semanas. La pretemporada 2005-2006 incluyó 17 sesiones de práctica, 10 sesiones de entrenamiento de fuerza, y un día de descanso dentro de 2 semanas. Un T-test de agilidad se realizó antes de la pretemporada, después de la pretemporada, y al final del período de competición. El T-test se realizó en la mitad de una cancha de voleibol respetando las longitudes de carrera descrita en el estudio de Fry et al. (10). Durante la temporada 2004-2005, el rendimiento del T-test se deterioró respecto de los valores de referencia (10,12 ± 0,5 segundos) sobre el final de la pretemporada (10,33 ± 0,7 segundos), pero volvió a los valores basales para el final de la fase de competencia de la temporada (9,79 ± 0,5 segundos). En contraste, durante la temporada 2005 – 2006, el rendimiento del T-test fue mejorado de manera significativa en el final de la pretemporada (9,69 ± 0,6 segundos) en comparación con los valores iniciales (10.01 ± 0.6) y continuó mejorando hacia el final de la fase de competencia (9,17 ± 0,8). Estos datos sugieren que los atletas podrían haber estado demasiado fatigados después de la pretemporada 2004-2005, que incluía 24 sesiones de práctica y 12 sesiones de entrenamiento de fuerza. En la Temporada 2005-2006, a pesar que se llevaron a cabo 7 prácticas menos y 2 sesiones menos de entrenamiento de fuerza, los atletas mejoraron su rendimiento.
- La intensidad del programa de la pretemporada puede resultar en un desequilibrio entre la carga de entrenamiento y recuperación. Los entrenadores deberían entender que el entrenamiento en exceso puede conducir a la reducción del rendimiento. En concreto, los entrenadores de voleibol y los preparadores físicos deben ser conscientes de los conceptos de extralimitación funcional, extralimitación no funcional, y sobreentrenamiento. Extralimitación funcional es un estado en el que un menor rendimiento se debe al estrés inducido por el entrenamiento que con el tiempo conduce a una mejora en el rendimiento después de la recuperación. Una extralimitación No funcional, es un estado en el que la carga de entrenamiento es mayor al que la recuperación le permite por lo que el rendimiento es reducido por un período corto, y por lo general sin signos fisiológicos y psicológicos. Por último, el sobreentrenamiento es un estado en el cual el aumento de la acumulación entrenamiento con una recuperación inadecuada conduce a largo plazo una reducción del rendimiento acompañado por mal adaptaciones fisiológicas y psicológicas (24).
- Valores similares en un test de 20-yd (18,3 m) se encontraron en tres estudios (16,26,32): 3,05 ± 0,17 segundos en 180 jugadoras universitarias (16), 3,12 ± 0,13 segundos en 15 miembros del equipo de voleibol femenino de EE.UU en 1975 (32), y 2,98 vs. 3,14 segundos en los jugadores más exitosos contra los menos exitosos en un Torneo de Voleibol en la Universidad de Houston en 1977 (26). En este último estudio (26), los valores 20-yd llanos se informaron por separado para los primeros 10 m, y para los próximos 10-20 m. Otros tiempos de sprint informados fueron
- 1,05 ± 0,05 segundos para el sprint de 5 metros (35) y 1,68 ± 0,095 segundos para sprint de 10 yd (9,91 m) (25). También en este estudio (25), se comparó a de voleibol y baloncesto. Se encontró que las jugadoras de baloncesto fueron más lentas (1,72 ± 0,1 segundos) que las jugadores de voleibol. Tanto las jugadoras de voleibol como las jugadoras de baloncesto fueron más rápidas que las no atletas (1,88 ± 0,13 segundos).
- Un estudio (3) utiliza un dispositivo de prueba único que fue confeccionado con una plataforma de 6-m x 1-m con una plataforma de fuerza integrada. Veintinueve jugadoras de la NCAA División I-III corrieron 5 m hacia atrás y adelante, 4 veces sucesivamente, comenzando y terminando en la plataforma de fuerza. No se encontraron diferencias en los tiempos de ejecución entre las jugadoras de las diferentes categorías de rendimiento. El tiempo de las carreras de agilidad se correlacionó significativamente con la altura del CMJ (r = -0,58). De hecho, la altura del salto se explica por un 34% de la varianza en los tiempos del test de agilidad. Por último, un análisis discriminativo de los factores de la evaluación que diferencian los equipos ganadores de los equipos perdedores en estas divisiones, demuestra que la agilidad para ser un importante discriminador de éxito (22).
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Rendimiento en cancha
- Las variables fisiológicas como la frecuencia cardíaca y el lactato sanguíneo deberían ser medidas bajo condiciones de campo para que los entrenadores puedan proporcionar información pertinente sobre las exigencias físicas del juego. La información sobre los patrones de los movimientos y las acciones realizadas por las jugadoras de voleibol durante el juego debe ser también recogidas y analizadas. Estas mediciones se refieren a análisis notacional o el análisis del tiempo de movimiento, que se utilizan para cuantificar el número y tipos de los movimientos realizados por las jugadoras durante un juego. Desafortunadamente, no se encontraron estudios que utilizan el análisis de tiempo de movimiento, pero se descubrieron dos estudios que examinan las variables fisiológicas durante el juego cancha descubierto (7,19). El tiempo de análisis de movimiento en el voleibol masculino revela que la mayoría de las manifestaciones duran menos de 12 segundos, con un amplio rango que oscila entre de 3-40 segundos. Los periodos de descanso entre los puntos también fueron de 12 segundos o menos (30). Aunque es atractivo pensar que las acciones del voleibol femenino son similares a los del masculino, esta suposición no puede ser reafirmada sin realizar un análisis de tiempo de movimiento en el voleibol femenino también.
- En un estudio (7), se midieron la frecuencia cardíaca durante las prácticas de voleibol y durante los partidos en 6 jugadoras. Durante la práctica la frecuencia cardíaca presento un promedio de 134 b ∙ min-1 con un rango de 120-161. Durante el juego la frecuencia cardíaca promedio 139 b ∙ min-1 con un rango de 116 hasta 172 b ∙ min-1. La frecuencia cardíaca media más alta fue durante el ataque (138 b ∙ min-1) y la más baja durante el saque (104 b ∙ min-1). Por esta pequeña muestra, el partido de voleibol parecería ser moderadamente extenuante, con tasas de frecuencia cardíaca entre un 55-60% del VO2max.
- En otro estudio (19), se midieron las concentraciones de lactato en las jugadoras de división de la liga alemana en 1983-1984. Los valores de lactato no cambiaron significativamente desde los valores pre-partido hasta el final del mismo y se mantuvo en torno a 2-2,5 mmol∙ L-1. Los autores de este estudio explicaron que durante el partido, la mayoría de los requerimientos de energía se suministran por la vía de los fosfágenos, con una contribución menor de la glucólisis anaeróbica. Aunque esto es teóricamente plausible, se necesita más investigación para comprender las vías metabólicas que se utilizan durante los partidos de voleibol femenino.
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Acondicionamiento físico para el Voleibol
- El uso de datos de los estudios de rendimiento en la cancha y de experimentos que examinaron los métodos para la mejora de variables fisiológicas puede permitir a los entrenadores y preparadores físicos crear programas útiles de acondicionamiento físico. Aunque conceptualmente una revisión de los programas de acondicionamiento físico en el voleibol está más allá del alcance de este artículo, una breve reseña al mismo se justifica. La revisión reciente por Hedrick (14) sugirió que un programa de entrenamiento de alto nivel de rendimiento en el voleibol debe ser específico para las necesidades de voleibol. El ejercicio debe ser sobre la base de los movimientos que se realizarán durante el juego. Por ejemplo, los movimientos laterales se realiza a menudo en el voleibol, mientras que la mayoría de los ejercicios de fuerza se ejecutan en el plano sagital, por lo tanto, los entrenadores deben incluir ejercicios tales como las sentadillas laterales y las estocadas laterales en los programas de entrenamiento. Los ejercicios pliométricos, tales como saltos al lateral cajón y saltos con rebotes laterales, también deben ser incluidos. Además, el entrenamiento con mancuernas debería ser considerado como una parte importante del programa de acondicionamiento físico, ya que mejora el equilibrio y el control del cuerpo. Además, la fuerza de la musculatura del core, del tronco y de los miembros superiores es esencial porque el juego requiere de movimientos tales como correr, girar, y saltar, que puede crear fuerzas enormes sobre la espalda. Por lo general, los ejercicios de tronco se realizan en posición supina. En el voleibol, basado en el principio de especificidad, algunos de los ejercicios se deberían realizar de pie.
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- Un tronco fuerte debe ir acompañado de una fuerte parte superior de cuerpo. Una parte superior del cuerpo fuerte permitirá un mayor pico de velocidad en el ataque, una mejora del VJ y ayudará a prevenir lesiones en la musculatura de la articulación del hombro. Por último, el entrenamiento debería apuntar a mejorar el VJ, porque es uno de los aspectos más importantes del juego. Hedrick (15), presentó un programa de preparación física completamente detallado basado en los principios mencionados.
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Problemas metodológicos y de medición
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- Con base en los estudios revisados que se ocupan de los atributos físicos, fisiológicos, y actuaciones en la cancha de las jugadoras de voleibol, se discuten tres problemas metodológicos y de medición. (A) La falta de estudios mediante un análisis de tiempo-movimiento. En sólo dos estudios (7,19) los datos de los aspectos fisiológicos de voleibol femenino fueron obtenidos durante los partidos reales. Información sobre las acciones que las jugadoras realmente realizan durante el juego, tales como la número de saltos de bloqueo y ataque, son cruciales en el desarrollo de programas de entrenamiento adecuados. Como en otros juegos de pelota (por ejemplo, baloncesto [36]), se requieren más estudios sobre la recopilación de datos de acciones que acontecen en la cancha. Una sistemática observación de las principales acciones demostradas por las jugadores voleibol durante los juegos deben ser llevadas a cabo cuidadosamente, así como también un análisis en profundidad de la performance en el juego. Mediante la comprensión de las demandas fisiológicas de las jugadoras de voleibol durante un partido, los entrenadores y preparadores físicos pueden planificar sus programas de entrenamiento, igualando las necesidades específicas de cada jugador. (B) La falta de estudios experimentales. En las últimas revisiones de estudios observacionales y experimentales sobre atributos físicos y características fisiológicas (36) y el VJ (37) de los jugadores de baloncesto femenino y masculino, se argumentó que se deberían alentar a la aplicación más estudios sobre los programas de entrenamiento para la mejora de la agilidad, la velocidad, la fuerza y la potencia, con al menos, un grupo experimental y un grupo control. Esta observación también se puede hacer sobre la base de la revisión actual sobre las jugadoras de voleibol. Sólo 4 estudios se encontraron en donde se examina la contribución de un programa de entrenamiento de la fuerza para los parámetros de fuerza (10,13,23,31). Se necesitan más estudios multigrupo para comparar la eficacia de los diferentes programas de fuerza y acondicionamiento físico que se les imparte a las jugadoras de voleibol. El conocimiento que surgiera de estos estudios ayudará a los entrenadores a evaluar la contribución de diferentes programas para el desarrollo de sus jugadoras y ayudará a ajustar mejor el programa a las necesidades específicas de cada jugadora. (C) El uso de múltiples protocolos de evaluación. Se utilizaron varias pruebas que examinan los aspectos fisiológicos de las jugadoras en los estudios revisados, entre ellos test de agilidad, velocidad y VJ. Para comparar los datos de estudios diferentes, es esencial conocer el protocolo específico de la prueba y sus instrumentos de medición. Además, las normas establecidas sobre la base de los resultados de una prueba física
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- no se puede utilizar para evaluar los resultados obtenidos en otro test. Por lo tanto, se debería realizar una selección cuidadosa del protocolo del test y el instrumento de medición. Por ejemplo, si el objetivo del investigador es estudiar la capacidad de salto de las jugadoras en el ataque, se debería seleccionar un test que permita tener una carrera de aproximación y la utilización de los brazos. En este caso, la prueba debería imitar la acción del jugador mientras salta en un juego real.
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Aplicaciones prácticas
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- Con base en los estudios revisados, tres implicaciones prácticas son sugeridas para los entrenadores y preparadores físicos de voleibol femenino. (A) La cantidad de entrenamiento debe ser cuidadosamente monitorizados cuando se planifican programas entrenamiento de la fuerza y acondicionamiento físico. Para lograr un alto nivel de competencia en el voleibol, se requiere un equilibrio adecuado entre el volumen y la intensidad de entrenamiento, y períodos adecuados de descanso entre las sesiones de entrenamiento. Si no existe un equilibrio correcto entre el volumen, la intensidad y la frecuencia de entrenamiento, puede ocurrir en una sobreexigencia que conlleva al sobreentrenamiento. Aunque la extralimitación funcional puede conducir a un aumento eventual del rendimiento, tanto la extralimitación no funcional y el sobreentrenamiento pueden conducir a una disminución del rendimiento por periodos cortos y largos de tiempo. Un diagnóstico diferencial entre la extralimitación funcional y el sobreentrenamiento es difícil y depende de los resultados clínicos. Sin embargo, un término clave en el reconocimiento de sobreentrenamiento es un “mala adaptación prolongada” del atleta y de varios mecanismos biológicos de regulación (24). El sobreentrenamiento es también caracterizado por una disminución del rendimiento, aumento de la fatiga, y el estrés (34), por lo tanto mantener el equilibrio entre el entrenamiento y la recuperación es esencial en la supervisión actividades de las jugadoras durante el programa anual de entrenamiento (ver una revisión por Meeusen et al. sobre fatiga aguda y el sobreentrenamiento [24]). (B) El programa de entrenamiento voleibol debe incluir ejercicios de tipo balístico y/o entrenamiento pliométrico. Como se ha indicado en la revisión actual, el entrenamiento de fuerza tradicional no es suficiente para mejorar el rendimiento de las jugadoras de voleibol femenino, especialmente en aquellas acciones que comprenden el VJ (salto de bloqueo, ataque y saque). Por lo tanto, el tipo de entrenamiento de fuerza explosiva y de entrenamiento pliométrico, en particular, deben ser incluidos en los programas de entrenamiento (c) se debe considerar, al planificar los programas de entrenamiento, la prevención de las lesiones. Por ejemplo, como se sugiere por Marques et al. (23), las jugadoras inexpertas deben evitar el entrenamiento de saltos con cargas pesadas y deben centrarse en aumentar la fuerza y mejorar la técnica de salto. Sólo después de una fuerte base de entrenamiento de la fuerza se debería comenzar con el entrenamiento balístico. En otro ejemplo, la tendinopatía rotuliana (es decir, la rodilla de saltador) es una lesión que puede ser causada por un aumento en el volumen del entrenamiento del salto y se produce con mayor frecuencia cuando los atletas practican sobre superficies duras(29). Por lo tanto, el tipo de superficie sobre la que entrenan los atletas es de considerable importancia.
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Agradecimientos
- Los autores desean agradecer a Dinah Olswang por su asistencia editorial durante la preparación de este manuscrito. No se utilizaron fuentes de financiación en la preparación de esta revisión. Los autores no tienen conflictos de interés que son directamente relacionados con el contenido de esta revisión.
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REFERENCIAS
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¿Cómo Diseñar Entradas en Calor Sin Pelota Efectivas en el Voleibol?
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Desarrollo
Cuando nos referimos a la entrada en calor sin pelota estamos poniendo el foco en todos los ejercicios que realizan los equipos en forma individual o dirigida antes de iniciar entrenamientos físicos, con pelota o competencias.
El análisis del deporte y el de la realidad institucional pueden ser claras referencias para establecer pautas y definir la duración y los contenidos de esta importante actividad, veamos:
Análisis del deporte:
El voleibol es un deporte rápido y de precisión y por lo tanto, parte de los contenidos a incluir deberían ser rápidos pero con la mayor calidad posible. La búsqueda de la excelencia en cada movimiento del plan de preparación física es prioritaria y la entrada en calor no es la excepción. Si contamos el tiempo que un deportista entra en calor a lo largo de su carrera deportiva nos sorprenderíamos por la gran cantidad de minutos invertidos, es por esta razón que, debemos optimizar el diseño de su estructura y potenciar al máximo la calidad de la intervención
La mayor incidencia de lesiones en este deporte reportadas en la bibliografía, Bahr, R., & Bahr, I. A. (1997), Locaso, F. J. (2012), Bustos, A., & Locaso, F. (2019), Nauta, J., y colaboradores (2021), se localiza en el tobillo, rodilla, hombro dominante, dedos de la mano, región lumbar y lesiones musculares en diferentes partes del cuerpo, es por eso que, una entrada en calor específica a los requerimientos debería contemplar ejercicios que preparen estas regiones de la mejor manera posible
Una guía práctica para definir rápidamente los contenidos es utilizar el continuum de movilidad y estabilidad propuesto por Boyle, M. y Cook, G. (2017). Esto significa que, deberíamos incluir ejercicios para la estabilidad del arco plantar, de la rodilla, de la región lumbar y de las escápulas y propuestas de movilidad para el tobillo, la cadera, la región dorsal y el hombro.
Análisis de la realidad institucional:
La cantidad de veces por semana que entrena el equipo y la duración del entrenamiento son factores fundamentales para el diseño de la propuesta. Un tiempo total de cancha de 90 minutos solo amerita un calentamiento corto pero muy intenso, en cambio tiempos totales de entrenamiento de 120 minutos permiten mayor duración a la actividad.
Posible propuesta de entrada en calor o calentamiento físico:
Como regla general, cualquier entrada en calor sin pelota no debería superar los 10 – 15 minutos, aunque este tiempo podrá modificarse de acuerdo al nivel de experiencia del equipo así como al tiempo total disponible para el entrenamiento físico y/o con pelota
Realizar una alternancia lógica entre las posiciones del cuerpo ylas capacidades físicas
Seprogresademayor a menor cantidad de apoyos – base desustentación (acostado, cuadrupedia, parado, etc.)
Incluir el concepto de neutralidad (región lumbar, cadera, rodillasy arco plantar)
Utilizar todos los patrones de movimiento
Realizar primero movimientos con recorrido completo con velocidad baja. Luego movimientos con recorridos completos y/oincompletos con mayor velocidad (pero no a la inversa).
Se inicia con ejercicios destinados a la mejoría de la movilidad yestabilidad estática y dinámica incluyendo la propiocepción y elcontrol motor.
Luego se proponen ejercicios pliométricos de bajo impacto
Por último, se incluyen ejercicios destinados a la velocidad de reacción, capacidad de aceleración y de agilidad.
¿Por qué deberías incluir una entrada en calor con estas características en todos tus equipos?
La realización de una entrada en calor incorrecta se considera como un factor de riesgo para la aparición de lesiones musculo-esqueléticas por sobreuso. Mechelen, V. (1993))
La aplicación de un protocolo de entrada en calor que integre adecuadamente ejercicios generales, como la carrera, junto con otros de tipo propioceptivo o más específicos, con alto componente técnico y coordinativo ejecutados con más fuerza y potencia, en donde se alternen acciones concéntricas y excéntricas, es lo que ejerce un efecto preventivo. Naclerio, F. (2014)
Aplicaciones prácticas
La entrada en calor física o calentamiento físico tiene que ser un momento alegre y de puesta en marcha para el trabajo de los equipos. Los responsables de la conducción técnica de los equipos deben inculcar y transmitir el hábito y el placer de prepararse físicamente de la mejor manera para entrenar y competir desde el inicio de la práctica del voleibol
Es importante considerar que una entrada en calor bien realizada genera las mejores condiciones posibles para cada deportista de entrenar y competir. Los equipos de cualquier nivel experiencia que tienen el hábito de realizar entradas en calor de manera responsable son los que tienen siempre más posibilidades de entrenar y competir en su mayor nivel.
Si bien la propuesta aquí descripta es para el voleibol, los conceptos desarrollados pueden ser fácilmente trasladables a cualquier otra disciplina deportiva de cualquier nivel de experiencia deportiva
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